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Zacarías 11 - La Biblia Textual 3a Edicion

1 ¡Abre tus puertas, oh Líbano, Y consuma el fuego tus cedros!

2 ¡Llora,° oh ciprés, que el cedro ha caído, Y los majestuosos han sido talados! ¡Lamentaos, oh robles de Basán, porque el denso bosque ha caído!

3 Oíd: gimen los pastores, Porque su magnificencia° quedó arruinada. Oíd: rugen los leoncillos, Porque la gloria° del Jordán quedó asolada.

4 Así dice YHVH mi Dios: Apacienta las ovejas° de la matanza,

5 a las cuales sus compradores degüellan sin sentirse culpables, y el que las vende piensa: ¡Bendito sea YHVH; me estoy enriqueciendo!, y ni sus propios pastores se compadecen de ellas.

6 Por tanto Yo tampoco me compadeceré más de los habitantes de la tierra, dice YHVH. He aquí Yo entrego al hombre,° cada cual en mano de su prójimo° y en mano de su rey. Ellos asolarán esta tierra, y Yo no los libraré de sus manos.

7 Apacenté pues a las ovejas de la matanza, especialmente a las más pobres° del rebaño. Y tomé para mí dos cayados: a uno llamé Gracia,° y al otro llamé Vínculo,° y seguí engordando el rebaño.

8 Pero hice cortar a tres pastores en un mes, porque yo me hastié de ellos como ellos se habían hastiado de mí.

9 Les dije: No pastorearé más con vosotros. Si alguna muere, que se muera; si alguna se pierde, que se pierda, y las que queden, ¡que se coman unas a otras!

10 Y tomé mi cayado Gracia y lo quebré, en señal de que anulaba mi pacto con todas las tribus.

11 Aquel día fue anulado; y los tratantes de las ovejas que me vigilaban, conocieron que era palabra de YHVH.

12 Y les dije: Si os parece bien,° dadme mi salario, y si no, dejadlo. Y pesaron por mi paga treinta piezas de plata.°

13 Y me dijo YHVH: ¡Échalo al tesoro!° ¡Valioso precio con que me han preciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en el tesoro de la Casa de YHVH.

14 Luego quebré mi otro cayado, Vínculo, para que se rompiera la unión entre Judá e Israel.

15 Y me dijo YHVH: Procúrate los aperos de un pastor inútil,

16 porque, he aquí, Yo levanto en la tierra a un pastor que no se ocupará de las perdidas, ni buscará a la descarriada, ni curará a la perniquebrada, ni mantendrá a la que está en pie,° sino que se comerá la carne de la robusta y le arrancará las pezuñas.

17 ° ¡Ay del pastor inútil, que abandona el rebaño! ¡Caiga un puñal contra su diestra y contra su ojo derecho! ¡Séquese su brazo por completo, Y apáguese para siempre su ojo derecho!

La Biblia Textual 3ra Edicion

Copyright © Sociedad Bíblica Iberoamericana.

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