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Salmos 39:12 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

12 Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles ante mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

12 Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; Porque forastero soy para ti, Y advenedizo, como todos mis padres.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

12 ¡Oh Señor, oye mi oración! ¡Escucha mis gritos de auxilio! No cierres los ojos ante mis lágrimas. Pues soy tu invitado, un viajero de paso, igual que mis antepasados.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

12 Señor, escucha mi plegaria, presta oído a mis clamores, no permanezcas sordo a mis lágrimas, pues en tu casa soy un forastero y, como mis padres, peregrino.

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La Biblia Textual 3a Edicion

12 Escucha mi oración, oh YHVH, Y presta oído a mi clamor; No guardes silencio ante mis lágrimas, Porque he llegado a ser un extraño para ti, Un forastero, como todos mis padres.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

12 En pena de sus culpas castigas al humano, corroes, como la tiña, su belleza: el hombre es sólo un soplo. Selah

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

12 12 (13) »Dios mío, oye mi oración, escucha mi queja, no desatiendas mi llanto. Para ti soy un peregrino; estoy de paso por esta vida, como mis antepasados.

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Salmos 39:12
19 Referencias Cruzadas  

Y moró Abraham en la tierra de los filisteos muchos días.


Y Jacob respondió a Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación.


Quizá Jehová mirará a mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy.


Vuelve, y di a Ezequías, el capitán de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.


Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días cual sombra sobre la tierra, y nadie permanece.


Y el cuerpo mío se va gastando como de carcoma, como vestido que es comido de polilla.


Mis amigos me escarnecen; mis ojos derramarán lágrimas ante Dios.


Oración del afligido, cuando está angustiado, y delante de Jehová derrama su lamento Oh Jehová, escucha mi oración, y llegue a ti mi clamor.


Me rodearon los dolores de la muerte, me encontraron las angustias del infierno: Angustia y dolor había yo hallado.


Advenedizo soy yo en la tierra; no encubras de mí tus mandamientos.


Cánticos han sido para mí tus estatutos en la casa de mis peregrinaciones.


Mis andanzas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma: ¿No están ellas en tu libro?


Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento.


Y la tierra no se venderá para siempre, porque la tierra es mía; pues vosotros peregrinos y extranjeros sois para conmigo.


Por tanto vivimos confiados siempre, sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, ausentes estamos del Señor


Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.


El cual en los días de su carne, habiendo ofrecido ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído por su temor reverente.


Y si invocáis al Padre, que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación;


Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de las concupiscencias carnales que batallan contra el alma;


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