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Salmos 10:14 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

14 Tú lo has visto; porque tú miras la maldad y la vejación, para cobrar venganza con tu mano: En ti se refugia el pobre, tú eres el amparo del huérfano.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

14 Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano; A ti se acoge el desvalido; Tú eres el amparo del huérfano.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

14 Pero tú ves los problemas y el dolor que causan; lo tomas en cuenta y los castigas. Los indefensos depositan su confianza en ti; tú defiendes a los huérfanos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

14 Pero tú has visto la pena y el dolor, los miras y los recoges en tus manos. A ti el desamparado se encomienda, a ti que al huérfano socorres.

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La Biblia Textual 3a Edicion

14 r Sin embargo Tú lo ves, Porque observas el agravio y la vejación, Para retribuirlo con tu mano. ¡A ti se encomienda el desvalido! ¡Tú eres el defensor del huérfano!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

14 Res. Tú mismo puedes ver, observar el pesar y la aflicción y tomarlos en tus manos. A ti el pobre se abandona, al huérfano eres tú quien le socorre.

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Salmos 10:14
35 Referencias Cruzadas  

Y oyó Dios la voz del muchacho; y el Ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.


Y Él dijo: Alza ahora tus ojos, y mira; todos los machos cabríos que cubren el ganado son listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.


Quizá Jehová mirará a mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy.


Ciertamente yo vi ayer la sangre de Nabot, y la sangre de sus hijos, dice Jehová; y tengo que darte la paga en esta heredad, dice Jehová. Tómalo, pues, ahora, y échalo en la heredad, conforme a la palabra de Jehová.


Así el rey Joás no se acordó de la misericordia que su padre Joiada había hecho con él, sino que mató a su hijo, el cual dijo al morir: Jehová lo vea, y lo demande.


entonces escucha tú desde el cielo, y actúa, y juzga a tus siervos, dando la paga al impío, tornándole su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo dándole conforme a su justicia.


Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sustenta; y el camino de los impíos trastorna.


No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.


y no me has encerrado en mano del enemigo; has puesto mis pies en lugar espacioso.


Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Oh Señor, no te alejes de mí.


Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará; no dejará que el justo sea removido.


Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en su santa morada:


Dios hace habitar en familia a los solitarios; Él saca a los aprisionados con grillos; mas los rebeldes habitan en tierra seca.


Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.


A ninguna viuda ni huérfano afligiréis.


Si tomares en prenda la vestidura de tu prójimo, a la puesta del sol se la devolverás:


Jehová destruirá la casa de los soberbios; mas Él afirmará los linderos de la viuda.


Los ojos de Jehová están en todo lugar, observando a los malos y a los buenos.


¿Y qué haréis en el día de la visitación, y en la desolación que vendrá de lejos? ¿A quién acudiréis en busca de ayuda? ¿Y dónde dejaréis vuestra gloria?


Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de mis ojos.


¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?


Deja tus huérfanos, yo los preservaré con vida; y tus viudas confiarán en mí.


Porque vino el destructor contra ella, contra Babilonia; sus hombres valientes fueron apresados, todos sus arcos están quebrados; porque Jehová, Dios de retribuciones, ciertamente dará la paga.


Tú has visto, oh Jehová, mi agravio; defiende mi causa.


Tú has visto toda su venganza; todos sus pensamientos contra mí.


No nos librará Asiria; no montaremos sobre caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Vosotros sois nuestros dioses; porque en ti el huérfano alcanzará misericordia.


Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.


Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, y todos los términos de Filistea? ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os vengáis, bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza.


Muy limpio eres de ojos para ver el mal y no puedes ver el agravio. ¿Por qué, pues, ves a los traidores, y callas cuando el impío destruye al más justo que él,


Que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido.


Por cuya causa asimismo padezco estas cosas; mas no me avergüenzo; porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que Él es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.


Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de Aquél a quien tenemos que dar cuenta.


Por tanto, los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden a Él sus almas, como a fiel Creador, haciendo el bien.


echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.


Entonces dijo Adoni-bezec: Setenta reyes, cortados los pulgares de sus manos y de sus pies, recogían las migajas debajo de mi mesa; como yo hice, así me ha pagado Dios. Y le metieron en Jerusalén, donde murió.


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