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Lucas 16:8 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Y alabó el señor al mayordomo injusto por haber hecho astutamente; porque los hijos de este siglo son en su generación más astutos que los hijos de luz.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 »El hombre rico tuvo que admirar a este pícaro deshonesto por su astucia. Y la verdad es que los hijos de este mundo son más astutos que los hijos de la luz al lidiar con el mundo que los rodea.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 El patrón admiró la manera tan inteligente de actuar de ese administrador que lo estafaba. Pues es cierto que los ciudadanos de este mundo sacan más provecho de sus relaciones sociales que los hijos de la luz.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Y elogió el Señor° al mayordomo de la injusticia, porque había actuado sagazmente: Los hijos de este siglo son más sagaces respecto a su generación que los hijos de la luz.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Y el señor alabó al administrador infiel, por haber obrado tan sagazmente. Pues los hijos de este mundo son más sagaces en el trato con los suyos que los hijos de la luz.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 »Al saber esto, el patrón felicitó al empleado deshonesto por ser tan astuto. Y es que, para atender sus propios negocios, la gente de este mundo es más astuta que los hijos de Dios.

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Lucas 16:8
23 Referencias Cruzadas  

Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?


Y Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era un hombre muy astuto.


Ahora pues, llamadme a todos los profetas de Baal, a todos sus siervos y a todos sus sacerdotes; que no falte ninguno, porque tengo un gran sacrificio para Baal; el que falte, no vivirá. Esto hacía Jehú con astucia, para destruir a los adoradores de Baal.


Líbrame de los hombres, con tu mano, oh Jehová, de los hombres del mundo, que tienen su porción en esta vida y cuyo vientre llenas de tu tesoro escondido; están llenos de hijos, y dejan el resto a sus pequeños.


Ahora, pues, seamos sabios para con él, no sea que se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una con nuestros enemigos, y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra.


Según su sabiduría el hombre será alabado; pero el perverso de corazón será menospreciado.


Y a cualquiera que dijere una palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero a cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este mundo, ni en el venidero.


Pedro le dijo: De los extranjeros. Jesús le dijo: Entonces los hijos están exentos.


El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.


Ya sé lo que haré para que cuando sea quitado de la mayordomía, me reciban en sus casas.


Después dijo a otro: ¿Y tú, cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. Y él le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta.


Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.


Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este mundo se casan, y se dan en casamiento;


pero los que fueren tenidos por dignos de aquel mundo y de la resurrección de los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento.


Entre tanto que tenéis luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos.


Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree ser sabio en este mundo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.


Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor: Andad como hijos de luz


cuyo fin será destrucción, cuyo dios es su vientre, y cuya gloria es su vergüenza, que sólo piensan en lo terrenal.


Porque todos vosotros sois hijos de luz, e hijos del día; no somos de la noche, ni de las tinieblas.


Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido; para que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.


En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo; todo el que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.


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