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Jonás 2:6 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 Descendí a los cimientos de las montañas; La tierra echó sus cerraduras sobre mí para siempre: Mas tú sacaste mi vida de la corrupción, oh Jehová, Dios mío.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

6 Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

6 Me hundí hasta las raíces de las montañas. Me quedé preso en la tierra, cuyas puertas se cierran para siempre. Pero tú, oh Señor mi Dios, ¡me arrebataste de las garras de la muerte!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 Me subían las aguas hasta el cuello, el abismo me rodeaba, las algas se enredaban en mi cabeza.

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La Biblia Textual 3a Edicion

6 Descendí a los cimientos de los montes, Y cuando la tierra echaba sus cerrojos Para siempre sobre mí, Tú, oh YHVH, Dios mío, Sacaste de la fosa mi vida,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 El agua me alcanzaba hasta el cuello, el abismo me envolvía, las algas se enredaban en mi cabeza.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

6 6 (7) »Creí que ya nunca saldría del fondo del mar. Pero tú, Dios mío, me salvaste la vida.

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Jonás 2:6
25 Referencias Cruzadas  

Que le diga que Dios tuvo misericordia de él, que lo libró de descender al sepulcro, que halló redención:


Él librará su alma, para que no pase a la fosa, y su vida mirará la luz.


La cubriste con el abismo como con un vestido; sobre las montañas estaban las aguas.


Subieron a las montañas, descendieron a los valles, al lugar que tú les fundaste.


Me rodearon los dolores de la muerte, me encontraron las angustias del infierno: Angustia y dolor había yo hallado.


Respóndeme pronto, oh Jehová, porque mi espíritu desfallece: No escondas de mí tu rostro, no venga yo a ser semejante a los que descienden a la fosa.


Porque no dejarás mi alma en el infierno; ni permitirás que tu Santo vea corrupción.


Dolores del infierno me rodearon, me previnieron lazos de muerte.


Oh Jehová, hiciste subir mi alma del sepulcro; me diste vida, para que no descendiese a la fosa.


¿Qué provecho hay en mi sangre, cuando yo descienda al sepulcro? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?


Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de la destrucción; los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días; pero yo en ti confiaré.


Tú, el que afirma las montañas con su fortaleza, ceñido de poder:


Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo sentar pie; he llegado a aguas profundas, donde la corriente me anega.


Yo dije: En el medio de mis días iré a las puertas del sepulcro: Privado soy del resto de mis años.


He aquí amargura grande me sobrevino en la paz; pero por amor a mi alma tú la libraste del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.


¿Quién midió las aguas en el hueco de su mano, y midió el cielo con su palmo, y con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó las montañas con balanza, y con pesas los collados?


Y te haré descender con los que descienden a la fosa, con el pueblo de antaño; y te pondré en las profundidades de la tierra, como los desiertos antiguos, con los que descienden a la fosa, para que nunca más seas poblada; y yo daré gloria en la tierra de los vivientes.


para que no se exalten en su altura todos los árboles que están junto a las aguas, ni levanten su cumbre entre las espesuras, ni en sus ramas se paren por su altura todos los que beben aguas; porque todos son entregados a muerte, a la parte más baja de la tierra, en medio de los hijos de los hombres, con los que descienden a la fosa.


Te vieron las montañas y temblaron; pasó el desbordamiento de las aguas; el abismo dio su voz, y levantó en alto sus manos.


Se paró, y midió la tierra; miró, e hizo temblar a las naciones; las montañas eternas fueron desmenuzadas, y los collados perpetuos se humillaron. Sus caminos son eternos.


Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.


Porque fuego se ha encendido en mi furor, y arderá hasta el más profundo infierno; y devorará la tierra y sus frutos, e incendiará los fundamentos de las montañas.


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