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Jeremías 3:5 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 ¿Guardará su enojo para siempre? ¿Eternamente lo guardará? He aquí que has hablado y hecho cuantas maldades pudiste.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 ¿Guardará su enojo para siempre? ¿Eternamente lo guardará? He aquí que has hablado y hecho cuantas maldades pudiste.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 ¡Seguro que no estarás enojado para siempre! ¡Sin duda puedes olvidar lo que he hecho!”. Hablas de esta manera, pero sigues haciendo todo el mal posible».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Así hablabas, y proseguías feliz cometiendo tus maldades.

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 Pensando: No guardará rencor para siempre, No estará indignado hasta el fin; Pero sigues haciendo cuantas maldades están a tu alcance.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 ¿Estará enojado por siempre o guardará rencor hasta el fin? Esto es lo que dices, pero haces las maldades que puedes.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

5 También me pediste calmar mi enojo, pero no hablabas en serio, pues seguiste haciendo lo malo».

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Jeremías 3:5
14 Referencias Cruzadas  

Ahora, pues, yo he determinado hacer pacto con Jehová, el Dios de Israel, para que aparte de nosotros la ira de su furor.


¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?


¿No volverás a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?


Porque no contenderé para siempre, ni para siempre guardaré el enojo; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado.


No te enojes sobremanera, oh Jehová, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad; he aquí mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros.


Ve, y proclama estas palabras hacia el norte, y di: Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová, y no haré caer mi ira sobre vosotros; porque misericordioso soy yo, dice Jehová, y no guardaré para siempre el enojo.


¿Por qué entonces este pueblo de Jerusalén retrocede con rebeldía perpetua? Se aferran al engaño, rehúsan volver.


Escuché y oí; pero no hablan derecho, no hay hombre que se arrepienta de su mal, y que diga: ¿Qué he hecho? Cada cual se volvió a su carrera, como caballo que arremete hacia la batalla.


He aquí que los príncipes de Israel, cada uno según su poder, estuvieron en ti para derramar sangre.


¡Ay de los que traman iniquidad, y de los que fabrican el mal en sus camas! Cuando viene la mañana lo ponen por obra, porque tienen en su mano el poder.


Para completar la maldad con ambas manos, el príncipe demanda, y el juez juzga por recompensa; el grande habla el antojo de su alma, y lo confirman.


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