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Isaías 52:2 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suéltate de las ataduras de tu cuello, oh cautiva hija de Sión.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Levántate del polvo, oh Jerusalén, y siéntate en un lugar de honor. Quítate del cuello las cadenas de la esclavitud, oh hija cautiva de Sion.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 ¡Sacude el polvo! ¡Levántate, Jerusalén, tú que estabas cautiva, y desata las ligaduras de tu cuello, Hija de Sión!

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 ¡Sacúdete el polvo, ponte en pie! ¡Entronízate,° oh Jerusalem! ¡Desata las ataduras de tu cerviz, Oh cautiva hija de Sión!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Sacúdete el polvo, levántate, siéntate, Jerusalén; desata las correas de tu cuello, cautiva, hija de Sión;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 »¡Jerusalén, levántate! ¡Sacúdete el polvo! ¡Quítate del cuello las cadenas, y siéntate en el trono!

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Isaías 52:2
19 Referencias Cruzadas  

Y acontecerá en aquel día, que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo será destruido por causa de la unción.


Que quebrantaré al asirio en mi tierra, y sobre mis montañas lo hollaré; y su yugo será apartado de ellos, y su carga será quitada de sus hombros.


Entonces serás humillada, y hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y tu voz desde la tierra será como la de un encantador, y tu habla susurrará desde el polvo.


Sus puertas lamentarán y se enlutarán, y ella, desolada, se sentará en tierra.


Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró a estos? Pues yo había sido privada de mis hijos, y estaba desolada, cautiva y errante: Y a estos, ¿quién los crió? He aquí yo había sido dejada sola; y estos, ¿dónde estaban?


El cautivo en exilio se apresura para ser libertado, para no morir en la mazmorra, y que no le falte su pan.


Y lo pondré en la mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Póstrate para que pasemos. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como calle a los que pasaban.


Levántate, resplandece; que ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.


El Espíritu del Señor Jehová está sobre mí, porque me ha ungido Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;


Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián.


Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salvad cada uno su alma de la ira del furor de Jehová.


Los que escapasteis de la espada, andad, no os detengáis; acordaos desde lejos de Jehová, y acordaos de Jerusalén.


Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su alma, para que no perezcáis a causa de su maldad; porque este es el tiempo de la venganza de Jehová; Él le dará su pago.


Y el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su fruto, y estarán a salvo sobre su tierra; y sabrán que yo soy Jehová, cuando yo haya quebrado las coyundas de su yugo, y los haya librado de mano de los que se sirven de ellos.


¡Eh, eh!, salid y huid de la tierra del norte, dice Jehová, porque yo os he esparcido como los cuatro vientos del cielo, dice Jehová.


Oh Sión, la que moras con la hija de Babilonia, escápate.


Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles sean cumplidos.


El Espíritu del Señor está sobre mí: Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres: Me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón: Para predicar libertad a los cautivos: Y a los ciegos vista: Para poner en libertad a los quebrantados:


Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, y para que no recibáis de sus plagas;


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