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Isaías 30:15 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

15 Porque así dijo el Señor Jehová, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza estará vuestra fortaleza. Y no quisisteis,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

15 Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

15 Esto dice el Señor Soberano, el Santo de Israel: «Ustedes se salvarán solo si regresan a mí y descansan en mí. En la tranquilidad y en la confianza está su fortaleza; pero no quisieron saber nada de esto.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

15 En la conversión y en la calma estaba su salvación, y su seguridad, en una perfecta confianza.

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La Biblia Textual 3a Edicion

15 Pues así decía el Soberano, YHVH, el Santo de Israel: Vuestra salvación está en volveros a mí y tener calma; Vuestra fortaleza consiste en confiar y estar tranquilos; pero no quisisteis,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

15 Que así dice el Señor Yahveh, el Santo de Israel: 'En la conversión y en la calma seréis salvados; en la quietud y en la confianza estará vuestra fuerza'. Pero no quisisteis,

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

15 »Por lo tanto, así dice el Dios santo de Israel: “Vuelvan a obedecerme, y yo les daré poder. Si en verdad confían en mí, manténganse en calma y quedarán a salvo. Pero ustedes me rechazan;

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Isaías 30:15
26 Referencias Cruzadas  

Y fueron ayudados contra ellos, y los agarenos se dieron en sus manos, y todos los que con ellos estaban; porque clamaron a Dios en la guerra, y les fue favorable, porque confiaron en Él.


Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? con todo, porque te apoyaste en Jehová, Él los entregó en tus manos.


Con él está el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios, para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías, rey de Judá.


Vuelve, oh alma mía, a tu reposo; porque Jehová te ha hecho bien.


Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis quietos.


a los cuales Él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír.


dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel.


Ciertamente Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; por tanto, yo dije así: Su fortaleza será estarse quietos.


Y la obra de la justicia será paz; y el efecto de la justicia, será reposo y seguridad para siempre.


Y mi pueblo habitará en morada de paz, y en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.


pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas, correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán.


¿Quién dio a Jacob por despojo, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos? Y no quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.


Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay más.


y dile: Guarda, y repósate; no temas, ni desmaye tu corazón a causa de estos dos cabos de tizón que humean, por el furor de la ira de Rezín y de Siria, y del hijo de Remalías.


Y nunca más mencionaréis la carga de Jehová; porque la palabra de cada hombre será su carga; porque habéis pervertido las palabras del Dios vivo, de Jehová de los ejércitos, Dios nuestro.


y envió a sus siervos para que llamasen a los invitados a las bodas; mas no quisieron venir.


¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!


¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!


Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.


Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que hablaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháramos al que habla desde el cielo.


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