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Génesis 9:5 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

5 Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

5 Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

5 »Yo exigiré la sangre de cualquiera que le quite la vida a otra persona. Si un animal salvaje mata a una persona, ese animal debe morir; y cualquiera que asesine a otro ser humano debe morir.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

5 Pero también reclamaré la sangre de ustedes como si fuera su alma. Pediré cuenta de ella a cualquier animal. Y también el hombre deberá responder de la sangre de cualquier hombre, hermano suyo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

5 pues ciertamente demandaré vuestra sangre así como vuestras vidas, la demandaré de mano° de todo ser vivo, y de mano del hombre, de mano de cualquier hermano° suyo, demandaré la vida del hombre.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

5 Yo exigiré cuentas por vuestra propia sangre, o sea, por vuestras vidas. Las exigiré a todo animal y a todo hombre. Exigiré al hombre cuentas por la vida de su hermano.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

5-6 »Yo hice al hombre y a la mujer semejantes a mí mismo. Por eso, si algún animal los mata a ustedes, ese animal también tendrá que morir; y si alguno de ustedes mata a otra persona, también tendrá que morir.

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Génesis 9:5
26 Referencias Cruzadas  

Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el joven; y no escuchasteis? He aquí también su sangre es requerida.


¿Cuánto más a los malos hombres que mataron a un hombre justo en su casa, y sobre su cama? Ahora pues, ¿no he de demandar yo su sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra?


Tú, pues, harás conforme a tu sabiduría; no dejarás que sus canas desciendan en paz a la sepultura.


Y Atalía, madre de Ocozías, viendo que su hijo había muerto, se levantó y destruyó a toda la simiente real.


Así el rey Joás no se acordó de la misericordia que su padre Joiada había hecho con él, sino que mató a su hijo, el cual dijo al morir: Jehová lo vea, y lo demande.


Y conspiraron contra él sus siervos y lo mataron en su casa.


Mas el pueblo de la tierra mató a todos los que habían conspirado contra el rey Amón; y el pueblo de la tierra puso por rey en su lugar a Josías su hijo.


Cuando demanda la sangre, se acuerda de ellos; no se olvida del clamor de los humildes.


El que hiera a un hombre, haciéndole así morir, ciertamente morirá.


No andarás chismeando entre tu pueblo. No te pondrás contra la sangre de tu prójimo: Yo soy Jehová.


Asimismo el hombre que hiere de muerte a cualquier persona, que sufra la muerte.


El que hiere de muerte algún animal, ha de restituirlo; pero el que hiere de muerte a un hombre, que muera.


Y si con instrumento de hierro lo hiere y muere, homicida es; el homicida morirá:


Y si con piedra de mano, de que pueda morir, lo hiriere, y muriere, homicida es; el homicida morirá.


Y si con instrumento de palo de mano, de que pueda morir, lo hiriere, y muriere, homicida es; el homicida morirá.


o por enemistad lo hirió con su mano, y murió; el heridor morirá; es homicida; el vengador de la sangre matará al homicida cuando lo encontrare.


para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que ha sido derramada sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, al cual matasteis entre el templo y el altar.


Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los términos de su habitación;


Mas cuando hubiere alguno que aborreciere a su prójimo, y lo acechare, y se levantare sobre él, y lo hiriere de muerte, y muriere, y huyere a alguna de estas ciudades;


entonces los ancianos de su ciudad enviarán y lo sacarán de allí, y lo entregarán en mano del vengador de la sangre, para que muera.


Así pagó Dios a Abimelec el mal que hizo contra su padre matando a sus setenta hermanos.


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