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Génesis 37:20 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

20 Venid, pues, ahora; matémoslo y echémoslo en un pozo, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

20 Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

20 Vamos, matémoslo y tirémoslo en una de esas cisternas. Podemos decirle a nuestro padre: “Un animal salvaje se lo comió”. ¡Entonces veremos en qué quedan sus sueños!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

20 Este es el momento: matémoslo y echémoslo en un pozo cualquiera, y diremos que algún animal feroz lo devoró. ¡Ahí vamos a ver en qué quedan sus sueños!'

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La Biblia Textual 3a Edicion

20 Ahora pues, vamos, matémoslo y arrojémoslo en una de las cisternas, y digamos que una mala bestia lo devoró. Veremos entonces qué serán sus sueños.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

20 Lo mataremos, lo arrojaremos a una cisterna y diremos que una bestia salvaje le devoró. Veremos así en qué acaban sus sueños'.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

20 Vamos a matarlo y a echarlo en uno de estos pozos, y diremos que algún animal feroz se lo comió. ¡Ya vamos a ver si se cumplen sus sueños!»

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Génesis 37:20
25 Referencias Cruzadas  

Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador;


Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte?


y enviaron la túnica de colores y la trajeron a su padre, y dijeron: Esto hemos hallado, reconoce ahora si es o no la túnica de tu hijo.


Y él la reconoció, y dijo: La túnica de mi hijo es; alguna mala bestia le devoró; José ha sido despedazado.


Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José: ¿Vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él.


Y yéndose, lo topó un león en el camino, y lo mató; y su cuerpo estaba tirado en el camino, y el asno estaba junto a él, y el león también estaba junto al cuerpo.


Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osas del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos.


Obstinados en su inicuo designio, tratan de esconder los lazos, y dicen: ¿Quién los verá?


Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas.


Porque sus pies corren hacia el mal, y se apresuran a derramar sangre.


El que encubre el odio es de labios mentirosos; y el que propaga calumnia es necio.


Cruel es la ira, e impetuoso el furor; mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?


El que encubre sus pecados, no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.


Los ojos altivos, la lengua mentirosa, y las manos que derraman sangre inocente,


Porque habéis dicho: Hemos hecho un pacto con la muerte, e hicimos un acuerdo con el infierno; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, pues hemos hecho de la mentira nuestro refugio, y en la falsedad nos hemos escondido.


Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?


Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y diversos placeres, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, aborreciéndonos unos a otros.


Y ahora, como yo entiendo que tú has de reinar, y que el reino de Israel ha de ser en tu mano firme y estable,


Saúl entonces se levantó, y descendió al desierto de Zif, llevando consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif.


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