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Cantares 4:9 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

9 Cautivaste mi corazón, hermana mía, esposa mía; Cautivaste mi corazón con uno de tus ojos, con una cadenilla de tu cuello.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

9 Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía; Has apresado mi corazón con uno de tus ojos, Con una gargantilla de tu cuello.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

9 Has cautivado mi corazón, tesoro mío, esposa mía. Lo tienes como rehén con una sola mirada de tus ojos, con una sola joya de tu collar.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

9 Me robaste el corazón, hermana mía, novia mía, me robaste el corazón con una sola mirada tuya, con una sola de las perlas de tu collar.

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La Biblia Textual 3a Edicion

9 ¡Has arrebatado mi corazón,° Hermana mía y esposa mía! ¡Has arrebatado mi corazón, Con una sola mirada° de tus ojos, Con una sola gargantilla de tu collar!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

9 Me has raptado el corazón, hermana, novia mía me has raptado el corazón con una de tus miradas, con una sarta del collar.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

9 Amada mía, desde que me miraste mi corazón te pertenece. Es tuyo desde que lo envolviste entre los hilos de tu collar.

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Cantares 4:9
31 Referencias Cruzadas  

Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por esposa.


Entonces Faraón quitó el anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y le hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello.


Hijas de reyes hay entre tus mujeres ilustres: La reina está a tu diestra, con oro de Ofir.


Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, y collares a tu cuello.


No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos:


Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, tu cuello entre los collares.


He aquí que tú eres hermosa, amada mía; he aquí que eres bella; tus ojos son como de paloma.


Salid, oh doncellas de Sión, y ved al rey Salomón con la corona con que le coronó su madre el día de su desposorio, y el día del gozo de su corazón.


¡Cuán hermosos son tus amores, hermana mía, esposa mía! ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!


Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía; fuente cerrada, fuente sellada.


Antes que lo supiera; mi alma me puso como los carros de Aminadab.


Aparta tus ojos de delante de mí, porque ellos me vencieron. Tu cabello es como rebaño de cabras, que se muestran de Galaad.


Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento.


Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado.


Pues como el joven se casa con una virgen, se casarán contigo tus hijos; y como el esposo se regocija con la esposa, así tu Dios se regocijará contigo.


Y te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus manos, y un collar en tu cuello.


Y cuando pasé yo junto a ti, y te miré, he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez; y te hice juramento, y entré en pacto contigo y fuiste mía, dice el Señor Jehová.


El rey gritó en alta voz que hiciesen venir magos, caldeos, y adivinos. Habló el rey, y dijo a los sabios de Babilonia: Cualquiera que leyere esta escritura, y me mostrare su interpretación, será vestido de púrpura, y tendrá collar de oro a su cuello; y gobernará como el tercero en el reino.


Jehová tu Dios está en medio de ti, poderoso, Él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cantar.


Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, y hermana, y madre.


El que tiene la esposa, es el esposo, mas el amigo del esposo, que está en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo. Así pues, este mi gozo es cumplido.


¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana, una esposa, como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas?


Porque os celo con celo de Dios; porque os he desposado a un esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.


Y yo Juan vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía de Dios, del cielo, dispuesta como una novia ataviada para su marido.


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