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2 Reyes 6:33 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

33 Y cuando él aún estaba hablando con ellos, he aquí el mensajero que descendía a él; y dijo: Ciertamente este mal de Jehová viene. ¿Para qué he de esperar más a Jehová?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

33 Aún estaba él hablando con ellos, y he aquí el mensajero que descendía a él; y dijo: Ciertamente este mal de Jehová viene. ¿Para qué he de esperar más a Jehová?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

33 Mientras Eliseo decía esto, el mensajero llegó, y el rey dijo: —¡Todo este sufrimiento viene del Señor! ¿Por qué seguiré esperando al Señor?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

33 Todavía estaba hablando Eliseo con ellos cuando llegó a la casa el rey: 'Esta desgracia viene de Yavé, dijo, ¿qué puedo ya esperar de Yavé?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

33 Aún hablaba con ellos, cuando he aquí el mensajero° bajaba a él, y dijo: Reconozco que esta desgracia es de parte de YHVH. ¿Qué más podría esperar de parte de YHVH?°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

33 Estaba aún hablando con ellos cuando bajó el rey y le dijo: 'Ciertamente esta desgracia viene de Yahveh. ¿Qué puedo yo esperar ya de Yahveh?'.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

33 Mientras Eliseo estaba hablando con los líderes, el hombre del rey llegó delante de él y dijo: —Esta desgracia viene de parte de Dios. ¡Ya no puedo esperar que él nos ayude!

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2 Reyes 6:33
32 Referencias Cruzadas  

Y Caín dijo a Jehová: Mi castigo es más grande de lo que puedo soportar.


Entonces el rey de Israel dijo: ¡Ah! que Jehová ha llamado a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas.


Dijo entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dice Jehová: Mañana a estas horas valdrá una medida de flor de harina un siclo, y dos medidas de cebada un siclo, a la puerta de Samaria.


Pero extiende ahora tu mano, y toca todo lo que tiene, y te maldecirá en tu cara.


Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; bendito sea el nombre de Jehová.


para que vuelvas tu espíritu contra Dios, y saques tales palabras de tu boca?


Mas extiende ahora tu mano y toca su hueso y su carne y verás si no te maldice en tu rostro.


Entonces su esposa le dijo: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios y muérete.


Espera en Jehová; Esfuérzate, y Él fortalecerá tu corazón; sí, espera en Jehová.


Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él: No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por causa del hombre que hace maldades.


Porque los malignos serán cortados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.


Alma mía, espera solamente en Dios; Porque en Él está mi esperanza.


La insensatez del hombre tuerce su camino; y su corazón se irrita contra Jehová.


Tú guardarás en perfecta paz, a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.


¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y obedece la voz de su siervo, que anda en tinieblas y carece de luz? Confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.


Esperaré, pues, en Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y a Él buscaré.


Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos; y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto.


Guarda tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: No hay esperanza, no; porque amo a los extraños y tras ellos he de ir.


¿Quién será aquel que diga, que vino algo que el Señor no mandó?


¿Por qué murmura el hombre viviente, el hombre en su pecado?


Tú, pues, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras transgresiones y nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos: ¿cómo, pues, viviremos?


¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?


Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá; aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá; no tardará.


Y les dijo también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar,


para que no nos gane Satanás; pues no ignoramos sus maquinaciones.


así que, al contrario, vosotros más bien debierais perdonarle y consolarle, para que el tal no sea consumido de demasiada tristeza.


Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada, y traspásame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces Saúl tomó la espada, y se echó sobre ella.


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