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2 Crónicas 6:29 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

29 Entonces toda oración y toda súplica que hiciere cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cualquiera que conociere su propia llaga y su propio dolor, si extendiere sus manos en esta casa,

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

29 toda oración y todo ruego que hiciere cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cualquiera que conociere su llaga y su dolor en su corazón, si extendiere sus manos hacia esta casa,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

29 si luego tu pueblo Israel ora por sus dificultades con las manos levantadas hacia este templo,

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Biblia Católica (Latinoamericana)

29 si un hombre cualquiera, o todo Israel, tu pueblo, hace oraciones y súplicas, y reconociendo su plaga y su dolor, tiende sus manos hacia esta Casa,

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La Biblia Textual 3a Edicion

29 toda oración o toda súplica que haga cualquier persona de todo tu pueblo Israel, reconociendo cada uno su aflicción y su dolor, y extiendan sus manos hacia esta Casa,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

29 toda plegaria y toda súplica que te dirija cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando conozcan el dolor en su corazón y extiendan sus manos implorándote en este templo,

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2 Crónicas 6:29
11 Referencias Cruzadas  

Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa), y en nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú oirás y nos ayudarás.


Y si hubiere hambre en la tierra, o si hubiere pestilencia, si hubiere tizoncillo o añublo, langosta o pulgón; o si los sitiaren sus enemigos en las ciudades de su tierra; cualquiera que sea la plaga o enfermedad;


Entonces escucha tú desde el cielo, desde el lugar de tu habitación, y perdona, y da a cada uno conforme a todos sus caminos, habiendo conocido su corazón (porque sólo tú conoces el corazón de los hijos de los hombres);


Invócame en el día de la angustia; y te libraré, y tú me honrarás.


Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y lo honraré.


El corazón conoce su propia amargura; y extraño no se entrometerá en su alegría.


Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multiplicareis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.


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