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Salmos 71:18 - Biblia Palabra de Dios para Todos

18 Dios mío, no me abandones aun cuando esté viejo y con canas, hasta que les cuente a las nuevas generaciones acerca de tu poder y de tu fortaleza.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

18 Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

18 Ahora que estoy viejo y canoso, no me abandones, oh Dios. Permíteme proclamar tu poder a esta nueva generación, tus milagros poderosos a todos los que vienen después de mí.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

18 si ahora estoy viejo y decrépito, oh Dios, no me abandones. A esta generación anunciaré tu poder, y a los que vengan después, tu valentía

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La Biblia Textual 3a Edicion

18 Así Tú también, hasta la vejez y las canas No me desampares, oh ’Elohim, hasta que proclame tu poder a esta generación, Tu poderío, a todo el que ha de venir.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

18 Mas tampoco en la vejez y en la canicie me abandones, oh Dios, hasta que cuente a los descendientes acerca de tu brazo, sobre tus portentos a todos los que vengan.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

18 Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que muestre tu fortaleza a esta generación, y tu poder a todos los que han de venir.

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Salmos 71:18
16 Referencias Cruzadas  

Cuando Isaac estaba viejo y prácticamente ciego, llamó a su hijo mayor Esaú, y le dijo: —Hijo mío. Esaú le respondió: —Aquí estoy.


Una generación contará a sus hijos todo lo bueno que hizo Dios.


Este Dios es nuestro Dios ahora y siempre; él nos guiará eternamente.


No me apartes de ti en mi vejez; no me abandones mientras voy perdiendo fuerzas.


No la esconderemos a nuestros descendientes; se la contaremos a las siguientes generaciones. Siempre alabaremos al SEÑOR y hablaremos de las grandes maravillas que ha hecho.


Así la conocerían las futuras generaciones, los hijos que habrían de nacer, y ellos a su vez se la enseñarían a sus hijos.


Le dirás a tu hijo en ese día: “Hacemos esto debido a lo que el SEÑOR hizo por mí cuando salí de Egipto”.


Los seguiré cargando cuando envejezcan y les salgan canas. Yo los hice y cuidaré de ustedes; yo los cargaré y los salvaré.


¡Despierta! ¡Despierta brazo del SEÑOR! Usa tu poder. Despierta como hace tiempo, en el pasado. ¿No fuiste tú quien cortó en pedazos a Rahab? ¿No fuiste tú quien traspasó al monstruo del mar?


¿Quién realmente creyó lo que oímos? ¿Quién vio en ello el gran poder del SEÑOR?


En vida, David hizo lo que Dios quería. Después murió y lo enterraron con sus antepasados. Su cuerpo se pudrió en la tumba,


(él tenía 98 años de edad y ya estaba completamente ciego).


Al oír mencionar el cofre de Dios, Elí se fue de espaldas, cayéndose de la silla cerca de la entrada. Como ya era viejo y pasado de kilos, se quebró el cuello al caer y murió. Elí había dirigido a Israel durante 40 años.


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