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Oseas 10:1 - Biblia Palabra de Dios para Todos

1 Israel era como una viña reverdecida que producía mucho fruto. Pero entre más frutos daba, más altares construía para los dioses falsos. Cuanto mejor se volvía la tierra, mejores monumentos hacía para honrar a sus dioses.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Israel es una frondosa viña, que da abundante fruto para sí mismo; conforme a la abundancia de su fruto multiplicó también los altares, conforme a la bondad de su tierra aumentaron sus ídolos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Qué próspero es Israel, una vid frondosa llena de uvas. Pero mientras más se enriquece la gente, más altares paganos construye. Cuanto más abundantes sus cosechas, tanto más hermosas sus columnas sagradas.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Israel era una viña excelente que daba uva en abundancia. Cuanto más eran los frutos, más multiplicaba sus altares; mientras mejor le iba al país, más embellecía sus pilares sagrados.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Vid frondosa es Israel, pero el fruto lo lleva para sí mismo: Conforme a la abundancia de su fruto, multiplica los altares; Cuanto más bella es su tierra, más embellecen sus estatuas.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Israel era viña frondosa que daba fruto; cuanto más abundante era su fruto, tanto más multiplicaba los altares; cuanto más fecunda era su tierra más ricas estelas construía.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Israel es una viña vacía que da fruto para sí mismo; conforme a la multiplicación de su fruto multiplicó los altares, conforme a la bondad de su tierra aumentaron sus imágenes.

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Oseas 10:1
24 Referencias Cruzadas  

Al igual que los de Israel, ellos también construyeron santuarios sobre las colinas y altares, y junto a ellos levantaron estatuas dedicadas a la diosa Aserá. Prepararon sus santuarios en cada colina alta y debajo de cada árbol verde.


Judá, tú tienes tantos dioses como ciudades; y los habitantes de Jerusalén han puesto tantos altares como calles para quemar incienso a lo vergonzoso, a Baal.


»El SEÑOR Todopoderoso, el que te sembró, ha ordenado una desgracia contra ti por culpa de la maldad del pueblo de Israel y del pueblo de Judá. Ellos mismos se causaron este sufrimiento al provocar mi ira ofreciéndole incienso a Baal».


Judá, ¿dónde están los dioses que tú hiciste? Tienes tantos dioses como ciudades; pues que ellos vengan y te salven cuando estés en desgracia.


Pero la gente de Galaad ha pecado y en Guilgal son mucho peor: sacrifican toros y construyen muchísimos altares como hileras de rocas cerca de los campos de cultivo.


Efraín dijo: «¡Soy rico! ¡He encontrado un tesoro! Nadie se enterará de mis crímenes; nadie conocerá mis pecados».


Efraín es el más rico entre todos sus hermanos, pero vendrá un viento del oriente. El aliento del SEÑOR soplará desde el desierto. Los manantiales y fuentes de Efraín se secarán. El viento se llevará sus tesoros y objetos preciosos.


Ahora continúan pecando y fabrican ídolos. Construyen las mejores imágenes que pueden hacer. Son trabajos hechos por los mejores artesanos. Les hablan a esas estatuas y besan a los becerros.


Mientras los guié y los alimenté, tuvieron mucho que comer. Pero se volvieron arrogantes y se olvidaron de mí.


Pondré al descubierto su vergüenza ante todos sus amantes y ya nadie podrá rescatarla de mi poder.


Ella no sabía que era yo quien le daba el trigo, el vino y el aceite. Era yo quien cada vez le daba más plata y más oro que luego usó para hacer estatuas de Baal.


De la misma forma, el pueblo de Israel vivirá por mucho tiempo sin rey y sin gobernante; sin sacrificios y sin monumentos de piedra; sin vestidos sacerdotales y sin ídolos familiares.


Ellos se volvieron orgullosos y cada vez pecaban más y más contra mí. Así que yo cambiaré su gloria en desgracia.


»Todos los altares que Efraín construyó para borrar los pecados se convirtieron en altares para cometer pecados.


Sin contar conmigo, escogieron a algunos para que fueran sus reyes; nombraron príncipes que yo no conocía. Con su oro y con su plata hicieron estatuas de sus ídolos. Por eso Israel será destruido.


»No se hagan ídolos ni monumentos de adoración; tampoco pongan piedras decoradas en su tierra para inclinarse ante ellas, porque yo soy el SEÑOR su Dios.


El SEÑOR restaurará el orgullo de Jacob, el de Israel, porque los soldados enemigos lo saquearon y destruyeron sus viñas.


Por eso, desde este momento, no vemos a los demás como lo hace todo el mundo. Es cierto que en el pasado veíamos a Cristo de esa manera, pero ahora no lo vemos como un hombre cualquiera.


Todos se preocupan solo por conseguir su propio bien y no por seguir a Jesucristo.


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