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Miqueas 3:2 - Biblia Palabra de Dios para Todos

2 Ustedes odian el bien y aman el mal. Le arrancan la piel a la gente y le quitan la carne de sus huesos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, que les quitáis su piel y su carne de sobre los huesos;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Sin embargo, ustedes mismos son los que odian lo bueno y aman lo malo. Despellejan vivo a mi pueblo y le arrancan la carne de sus huesos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Ustedes descueran vivos a los de mi pueblo y les arrancan la carne de sus huesos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Vosotros, que aborrecéis el bien y amáis el mal, Que les arrancáis hasta la piel y la carne de sus huesos;

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Mas vosotros sois enemigos del bien y amáis el mal, arrancáis la piel que los recubre y su carne de encima de sus huesos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 A vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, que les arrancáis su piel y su carne de sobre sus huesos;

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Miqueas 3:2
32 Referencias Cruzadas  

Así que Elías fue a ver a Acab y cuando Acab lo vio, le dijo a Elías: —De nuevo me has encontrado, enemigo mío. Elías contestó: —Sí, te encuentro de nuevo ya que estás dedicado completamente a obrar mal delante del SEÑOR.


pero el vidente Jehú hijo de Jananí le dijo al rey Josafat: «¿Por qué ayudas al perverso y haces amistad con los enemigos del SEÑOR? Debido a eso el SEÑOR está enojado contigo.


solo el que se aparte de los que Dios desprecia, y el que respete al que teme al SEÑOR; el que cumpla lo que promete, aunque tenga que sacrificarse para hacerlo;


¿Acaso son tan ignorantes los perversos, esos que devoran a mi pueblo como si fuera pan? ¡Nunca buscan a Dios!


Los que no obedecen la ley se declaran a favor de los perversos; los que cumplen la ley se colocan en contra de ellos.


¿Por qué le hacen daño a mi pueblo y pisotean a los pobres?» Todo esto es lo que dice el Señor DIOS Todopoderoso.


¡Miren ustedes! Que le dicen bueno a lo malo. Los que tienen por luz la oscuridad y por oscuridad la luz. Los que dicen que lo amargo es dulce y que lo dulce es amargo.


Contaré lo buena que eres y tus hechos, pero ellos no te servirán de nada.


Por lo tanto, el Señor DIOS dice: Les aseguro que las atrocidades que han cometido en esta ciudad son la carne y Jerusalén es la olla.


Los líderes de Israel son como lobos que devoran a su presa, derramando sangre, destruyendo vidas para conseguir ganancia ilegal.


Agrégale pedazos de carne, los mejores cortes de pierna y lomo, y lo mejor de los huesos de la mejor oveja del rebaño.


¡Ustedes se comen el queso, usan la lana y matan a las ovejas más gordas, pero no cuidan el rebaño!


Escuchen este mensaje, vacas gordas de Basán, que viven en el monte de Samaria: Ustedes maltratan a la gente pobre y pisotean a los necesitados. Ustedes les dicen a sus maridos: «Un trago, por favor».


Odien el mal y amen el bien. Asegúrense de que haya justicia en los tribunales. De esa forma, quizás, el SEÑOR Dios Todopoderoso tenga compasión del resto que quedó de Israel.


Pero ustedes se alzan como enemigos en contra de mi pueblo. Ustedes les quitan la ropa a quienes pasan desprevenidos por su lado. Hacen el mal a quienes ni siquiera están pensando en la guerra.


Ya no quedan hombres fieles en la tierra; no quedan personas honestas. Todos están planeando cómo agredir y asesinar. Se atrapan con redes los unos a los otros.


La gente es hábil para hacer el mal con sus manos. El funcionario exige dinero y se soborna al juez. El líder importante hace las leyes a su conveniencia y todas ellas se cumplen.


Los líderes son como leones que rugen. Sus jueces son como lobos que atacan al atardecer y devoran completamente los cadáveres.


Pero su gente lo odiaba. Por esa razón mandaron tras él a un grupo para decirle al emperador: “No queremos que este hombre sea nuestro rey”.


Gritaron de nuevo: —¡A él no, a Barrabás! Y Barrabás era un bandido.


El mundo no tiene por qué odiarlos a ustedes, pero el mundo me odia porque le digo a la gente lo malo que hace.


Aunque saben que la ley de Dios dice que quienes hacen esto merecen morir, no les importa y siguen haciéndolo. Además afirman que están en lo correcto los que hacen todo eso.


Su amor debe ser real y sincero. Detesten el mal y apéguense solo al bien.


No sentirán afecto por los demás ni estarán dispuestos a perdonarlos. Hablarán con maldad, estarán fuera de control, serán crueles y odiarán el bien.


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