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Mateo 3:7 - Biblia Palabra de Dios para Todos

7 Cuando Juan vio que muchos fariseos y saduceos venían para ser bautizados, les dijo: «¡Partida de víboras! ¿Quién les advirtió que escaparan de la ira de Dios que está por venir?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

7 Cuando Juan vio que muchos fariseos y saduceos venían a mirarlo bautizar, los enfrentó. «¡Camada de víboras! —exclamó—. ¿Quién les advirtió que huyeran de la ira que se acerca?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

7 Juan vio que un grupo de fariseos y de saduceos habían venido donde él bautizaba, y les dijo: 'Raza de víboras, ¿cómo van a pensar que escaparán del castigo que se les viene encima?'

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La Biblia Textual 3a Edicion

7 Pero al ver que muchos fariseos y saduceos venían a su bautismo, les dijo: ¡Generación de víboras!° ¿Quién os enseñó a huir de la inminente ira venidera?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

7 Pero al ver que venían a bautizarse muchos fariseos y saduceos, les dijo: 'Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir del inminente castigo?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

7 Pero cuando vio que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les dijo: Generación de víboras, ¿quién os enseñó a huir de la ira que vendrá?

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Mateo 3:7
49 Referencias Cruzadas  

Haré que tú y la mujer sean enemigas y que tu descendencia sea enemiga de la de ella. La descendencia de ella buscará aplastarte la cabeza mientras tú le tratarás de picar en el talón.


Los que no obedecen la ley se declaran a favor de los perversos; los que cumplen la ley se colocan en contra de ellos.


Empollan huevos de víbora y tejen telarañas. El que come esos huevos muere y de los huevos aplastados salen serpientes venenosas.


»¡Huyan de Babilonia! ¡Sálvese quien pueda! No se hagan matar por el pecado de ella. Es hora de la venganza del SEÑOR, él le dará su merecido.


¿A quién hablaré y advertiré? ¿Quién escuchará? Tienen tapados los oídos y no pueden escuchar. Se avergüenzan de la palabra del SEÑOR, no les gusta.


Cuando los fariseos escucharon esto, dijeron: «Este expulsa a los demonios solo por el poder de Beelzebú, el jefe de los demonios».


¡Partida de víboras! ¿Cómo pueden ustedes hablar lo bueno siendo tan malos? Lo que uno dice muestra lo que uno es en su interior.


Entonces sus seguidores se acercaron y le dijeron: —¿Te diste cuenta de que los fariseos se ofendieron por lo que dijiste?


Los fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús porque querían ponerlo a prueba. Le pidieron que hiciera un milagro para demostrar que era enviado de Dios.


Entonces Jesús les dijo: —¡Tengan cuidado! Protéjanse de la levadura de los fariseos y los saduceos.


Luego los fariseos fueron y se reunieron para planear cómo hacer caer a Jesús en algo que él dijera.


Ese día, unos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, se acercaron a Jesús y le preguntaron:


Cuando los fariseos oyeron que Jesús dejó callados a los saduceos, se reunieron.


»¡Serpientes! ¡Partida de víboras! ¿Cómo creen que se van a salvar de ser echados al infierno?


Porque les digo a ustedes, no entrarán en el reino de Dios a menos que practiquen la justicia mejor que los maestros de la ley y los fariseos.


Después le enviaron a Jesús algunos de los fariseos y algunos herodianos, para atraparlo en algo que él dijera.


Entonces unos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, se acercaron a Jesús y le preguntaron:


Jesús les advirtió: —¡Tengan cuidado! Protéjanse de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes.


Los fariseos, que eran amantes del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús.


El fariseo, puesto de pie, se puso a orar consigo mismo así: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás. No soy como los ladrones, los injustos, los que cometen el pecado de adulterio, ni tampoco como este cobrador de impuestos.


Pero los fariseos y los expertos de la ley rechazaron el plan de Dios para ellos, y no permitieron que Juan los bautizara.


Los fariseos habían mandado a esos hombres.


Ustedes son de su padre el diablo y les gusta hacer las maldades que el diablo quiere que hagan. Desde el comienzo él fue un asesino y no tiene nada que ver con la verdad porque no hay verdad en él. Cuando dice mentiras, habla de lo suyo porque es un mentiroso y padre de la mentira.


Algunos fariseos estaban con él, oyeron esto y le dijeron: —¿Qué estás diciendo? ¿Que nosotros también somos ciegos?


Pero algunos creyentes, partidarios de los fariseos, se pusieron de pie y dijeron: —Los creyentes que no son judíos tienen que ser circuncidados y obedecer la ley de Moisés.


¡Por eso tengan cuidado! Recuerden que por tres años, día y noche y hasta con lágrimas, nunca dejé de aconsejarles sobre cómo deben vivir.


Me conocen desde hace mucho tiempo y pueden testificar, si quieren, que yo era un buen fariseo. Los fariseos son el grupo más estricto de nuestra religión.


El sumo sacerdote y su círculo más cercano, el grupo de los saduceos, se llenaron de envidia.


¡Pues lo que Dios está revelando desde el cielo es su ira! Está en contra de los que se rebelan contra él y cometen injusticias contra otros. Ellos conocen la verdad pero la ocultan con la maldad que practican.


Con mucha más razón ahora, seremos salvos de la ira de Dios porque él nos aprobó por medio de la muerte de Cristo.


Ustedes comenzaron a esperar la llegada del Hijo de Dios desde el cielo. Él es Jesús, a quien Dios resucitó y quien nos salva del castigo que el mundo va a recibir por su pecado.


Por la fe, Noé recibió una advertencia de Dios sobre algo que aun no se podía comprobar. Respetó la advertencia de Dios y construyó un barco muy grande para salvar a su familia. Con su fe, Noé demostró que el mundo estaba equivocado, y así recibió las bendiciones del que agrada a Dios.


Hay dos cosas imposibles: que Dios mienta y que no cumpla lo que promete. Esas dos cosas nos dan confianza a los que nos hemos refugiado en él. Nos fortalecen para continuar en la esperanza que Dios nos da.


Hay una forma de saber quiénes son hijos de Dios y quiénes son hijos del diablo: el que no pone en práctica la justicia y no ama a su hermano, no es de Dios.


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