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Jeremías 9:2 - Biblia Palabra de Dios para Todos

2 ¡Ojalá tuviera una choza en el desierto, para abandonar a mi pueblo y alejarme de él! Todos ellos han sido infieles, son un pueblo de traidores.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 ¡Oh, quién me diese en el desierto un albergue de caminantes, para que dejase a mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adúlteros, congregación de prevaricadores.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Desearía poder marcharme y olvidarme de mi pueblo y vivir en una choza para viajeros en el desierto. Pues todos ellos son adúlteros, una banda de mentirosos traicioneros.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Estiran su lengua como un arco; es la mentira y no la verdad lo que prevalece en este país. Sí, van de crimen en crimen. ¡Y a Yavé no lo conocen!'

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 ¡Quién me diera en el desierto un albergue de caminantes, Para abandonar a mi pueblo, Para alejarme de ellos! Porque todos ellos son adúlteros, Congregación de traidores.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Tensan su lengua como en arco; la mentira, y no la verdad, domina en el país. Caminan de maldad en maldad, y a mí no me conocen -oráculo de Yahveh-.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 ¡Oh quién me diese en el desierto un mesón de caminantes, para que dejase mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adúlteros, una asamblea de hombres traicioneros.

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Jeremías 9:2
24 Referencias Cruzadas  

Las manos de ustedes están manchadas de sangre y sus dedos están manchados de culpa. Sus labios dicen mentiras y su lengua dice maldades.


SEÑOR, tú eres justo aunque yo discuta contigo. Sin embargo, te voy a exponer argumentos. ¿Por qué a los malos les va tan bien? ¿Por qué todos los traidores se salen con la suya?


Porque hasta tus hermanos y tu propia familia te han traicionado y sueltan un grito tras de ti. Aunque te hablen amablemente, no confíes en ellos.


Y si te preguntas: «¿Por qué me sucede esto?» Pues por tus muchos pecados, te alzaron la falda y te violaron.


La tierra está llena de adúlteros. Por culpa de sus pecados, la tierra se ha secado. Las praderas están secas y se han convertido en un desierto. Los profetas son perversos y se apartan para hacer el mal.


«Porque mi pueblo es tonto, no me conoce. Son unos niños insensatos que no entienden nada. Son muy inteligentes para hacer el mal, pero no saben hacer el bien».


«Recorran las calles de Jerusalén y observen con cuidado lo que sucede allí. Busquen por todas las plazas a ver si encuentran a alguien que haga el bien y que cumpla fielmente sus promesas. Si lo encuentran, perdonaré a Jerusalén.


El pueblo de Israel y el pueblo de Judá han sido completamente deshonestos conmigo». Lo dice el SEÑOR.


Aunque juren en el nombre del SEÑOR serme fieles, no cumplen lo que prometen».


En el país hay una ola de maldiciones, engaños, asesinatos, robos y adulterios. Se comete un crimen tras otro.


No fueron fieles al SEÑOR, pues tuvieron hijos, y tuvieron también relaciones con dioses extraños. Ahora la langosta devorará sus cultivos.


Pero Efraín y Judá rompieron el pacto cuando entraron a la tierra en la villa de Adán. Me traicionaron allí.


Todos ellos están listos para cometer adulterio. Son como el horno de un panadero que cada vez se calienta más. El panadero solo deja de calentar el horno para amasar y dejar crecer la masa.


Los ricos están llenos de violencia; sus habitantes son una partida de mentirosos y engañadores.


Sus profetas son gente extravagante que miente y engaña para obtener lo que quiere. Sus sacerdotes les faltan al respeto a las cosas sagradas y violan la ley.


Judá ha sido infiel. Algo horrible se ha cometido en Israel y en Jerusalén: Judá le ha faltado al respeto al templo sagrado del SEÑOR, el lugar que él ama. Los hombres de Judá se han casado con mujeres que adoran a otro dios.


Ustedes preguntan: «¿Por qué él no acepta nuestras ofrendas?» Porque el SEÑOR es testigo del pacto matrimonial que cada uno de ustedes hizo con la mujer de su juventud. Pero ustedes se divorciaron de ella aunque era su fiel compañera y esposa legítima.


¡Gente infiel! ¿No saben que amar al mundo es lo mismo que odiar a Dios? El que quiera convertirse en amigo del mundo se convierte en enemigo de Dios.


Finalmente toda esa generación murió y nació una nueva generación que no conocía al SEÑOR, ni tampoco sabía todo lo que él había hecho por Israel.


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