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Isaías 5:17 - Biblia Palabra de Dios para Todos

17 Los corderos se alimentarán como si estuvieran en sus propios campos, y las cabritas pastarán entre las ruinas de los ricos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

17 Y los corderos serán apacentados según su costumbre; y extraños devorarán los campos desolados de los ricos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

17 En aquel día, los corderos encontrarán buenos pastos, y entre las ruinas apacentarán las ovejas engordadas y los cabritos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 Los corderos pastarán en sus campos desolados y las manadas vivirán en medio de los escombros.

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 Los chivos cebados tascarán en sus ruinas, Los corderos pastarán como en sus propios pastizales;

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 Corderos pacerán como en su pastizal, y cebados cabritos comerán en las ruinas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Y los corderos serán apacentados según su costumbre; y extraños devorarán los campos desolados de los ricos.

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Isaías 5:17
24 Referencias Cruzadas  

Todas las cosechas de esta tierra pertenecen a los reyes bajo los cuales nos pusiste por nuestros pecados. Ellos nos gobiernan a nosotros y a nuestros animales y hacen lo que quieren con nosotros. Por eso sufrimos bastante.


Ellos tienen la mente embrutecida; yo, en cambio, disfruto tus enseñanzas.


Ellos no tienen compasión y se jactan de sus planes.


Usa tu poder y sálvame de los perversos. SEÑOR, demuestra todo tu poder y expulsa de esta vida a esa gente mala. Dales a comer de la ira que tienes guardada. Que sus hijos y hasta los hijos de sus hijos se llenen de ella.


Los ojos se les saltan de los gordos que están; no pueden disimular las malas intenciones de su corazón.


Tu tierra está en ruinas, y tus ciudades están en llamas. Los extranjeros explotan tu tierra; ha sido destruida como Sodoma.


Por eso el Soberano SEÑOR Todopoderoso va a mandarles una plaga a sus imponentes guerreros. En vez de darles honra, les va a mandar fuego consumidor como de llama ardiente.


Las ciudades de alrededor serán abandonadas para siempre, convertidas en potreros para el rebaño, que se echará allí sin que nadie lo moleste.


El palacio será abandonado y la ciudad superpoblada quedará desierta. La ciudadela y la torre de vigilancia quedarán convertidas en guarida de animales para siempre. Los asnos salvajes se sentirán bien allí y las ovejas irán allí a pacer.


Como un pastor, él cuidará su rebaño. Con su brazo reunirá los corderos, los llevará junto a su pecho y llevará a descansar a las ovejas recién paridas.


Entonces para mi pueblo que buscó volver a mí, Sarón se volverá un potrero para los rebaños y el valle de Acor un corral para el ganado.


Ya no se podrá ir a los montes a donde la gente iba a cultivar con azadón, porque estarán llenos de matorrales y espinos; se usarán para dejar suelto el ganado y para que corran las ovejas.


Están gordos y suaves y sus maldades no tienen fin. Ellos no hacen justicia al huérfano ni defienden los derechos de los pobres.


La tierra que heredamos de nuestros antepasados ha sido entregada a extranjeros y nuestras casas son ocupadas por extraños.


Israel se ha vuelto terco como una novilla. Por eso ahora el SEÑOR no va a ser generoso con ellos ni será como el pastor que alimenta a sus ovejas en una gran pradera.


»Ellos plantarán cuando el viento esté soplando fuerte. Cosecharán cuando haya un viento fuerte y poderoso. Lo que plantaron crecerá pero no dará frutos. No producirá grano, y en caso de que produzca algo, los extranjeros lo devorarán.


Sí, yo los reuniré a todos ustedes, pueblo de Jacob. Yo reuniré a los sobrevivientes de Israel: los reuniré como ovejas en un redil. Como un rebaño en medio de la pradera, todos llenarán de ruido el lugar.


Entonces los animales salvajes entrarán a esa ciudad. Las lechuzas y los cuervos pasarán la noche entre sus ruinas; sus graznidos se escucharán por las ventanas. De la ciudad solo quedarán escombros y madera desnuda.


Las ciudades cercanas al mar se convertirán en campos abandonados con unos pocos pastores y rebaños.


Unos morirán a espada y a otros los harán prisioneros y se los llevarán a todas las naciones. Gente extranjera aplastará la ciudad de Jerusalén hasta que se cumpla su tiempo.


»Una nación que no conoces se comerá tus cosechas y todo aquello por lo que has trabajado tan duro. Serás maltratado y abusado continuamente.


»Pero Jesurún se hartó de comida y pateó. Se volvió corpulento y gordo. Abandonó al Dios que lo hizo y rechazó a la Roca que lo salvó.


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