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Isaías 26:3 - Biblia Palabra de Dios para Todos

3 Tú les das paz a los que se mantienen pensando en ti, porque en ti han puesto su confianza.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 ¡Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti, a todos los que concentran en ti sus pensamientos!

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 y se queda firme. Tú la guardas en paz porque confía en ti.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, Porque en ti ha confiado.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Con propósito firme aseguras la paz, pues en ti se confía.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Tú guardarás en perfecta paz, a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.

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Isaías 26:3
34 Referencias Cruzadas  

recibiendo la ayuda de Dios en sus luchas. Dios les permitió derrotar a los agarenos y a sus aliados porque tenían plena confianza en él y le pidieron ayuda.


Así que en esa ocasión los israelitas fueron derrotados, y los de Judá ganaron porque dependieron del SEÑOR, Dios de sus antepasados.


¿Acaso los etíopes y libios no tenían un gran ejército con carros y muchísima caballería? Pero como dependiste del SEÑOR, él te dio la victoria sobre ellos.


La gente que ama tus enseñanzas encontrará la paz verdadera; nada los hará tropezar.


Al igual que el monte Sion, quienes confían en el SEÑOR nunca temblarán ni caerán; permanecerán para siempre.


Que los que conocen al SEÑOR confíen en él, porque Dios nunca abandona a los que buscan su ayuda.


Dios es mi salvación, confiaré en él y no tendré miedo. El Señor DIOS, es mi fuerza y canción; se ha convertido en mi salvación».


SEÑOR, danos paz y prosperidad, pues todo lo que hemos conseguido te lo debemos a ti.


Pero el que busque mi protección, que haga las paces conmigo; sí, que haga las paces conmigo».


Qué mal les irá a los que bajan hasta Egipto a pedir ayuda. Confían en la gran cantidad de sus caballos y carros de combate, y en la fuerza de los jinetes. Pero no toman en cuenta al Santo de Israel; no buscan al SEÑOR.


La justicia traerá para siempre paz y seguridad.


Mi pueblo habitará en un hogar pacífico, en viviendas seguras y en tranquilos lugares de descanso.


¿Hay otro más ciego que mi enviado? ¿Hay alguien más sordo que mi mensajero? No hay nadie más ciego ni más sordo que el siervo del SEÑOR.


«Yo, el SEÑOR, te he llamado a hacer lo que es justo. Te he llevado de la mano y te he protegido. Te he destinado a ser el mediador de un pacto con la humanidad, a ser luz de las naciones,


Se llaman ustedes mismos habitantes de la ciudad santa, y se apoyan en el Dios de Israel, de nombre el SEÑOR Todopoderoso.


El SEÑOR dice esto: «En el momento que yo te mostré mi bondad, respondí a tus oraciones. El día de salvación, te ayudé. Te protegí y te designé como mediador de un pacto con la humanidad, para reconstruir el país y devolver las tierras arrasadas.


Esto dice el SEÑOR: «Ustedes afirman que por caprichoso me divorcié de Jerusalén, la mamá de ustedes. Pero, ¿dónde está el documento que prueba que los divorcié sin motivo alguno? ¿Piensan ustedes que los vendí a ustedes como esclavos porque no los podía mantener? Nada de eso. Yo los vendí a ustedes por pecadores, y, sí, abandoné a su mamá por lo rebeldes que son ustedes.


¿Quién de ustedes respeta al SEÑOR y obedece a su siervo? El que ande sin luz en la oscuridad, ponga su confianza en el SEÑOR y apóyese en su Dios.


Porque el SEÑOR dice: «Miren, le enviaré a ella prosperidad como un río, y la riqueza de las naciones como un arroyo desbordado a torrentes. Ella los alimentará, los llevará en sus brazos y los acariciará en sus rodillas.


Puedes tener la seguridad de que yo te libraré, dice el SEÑOR, tu vida será tu botín de guerra por haber confiado en mí».


El Dios a quien servimos puede salvarnos de su castigo y del horno de fuego.


Entonces Nabucodonosor dijo: «Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abednego. Él envió a su ángel para que salvara a sus fieles servidores. Ellos confían tanto en él que desobedecieron la orden del rey y arriesgaron sus vidas, antes que alabar o arrodillarse para adorar otro dios.


El rey se alegró y ordenó que sacaran a Daniel del foso de los leones. Cuando lo sacaron de allí, vieron que no tenía ni un rasguño porque había confiado en su Dios.


Él traerá una época de paz. Así y todo, tenemos suficientes líderes para contraatacar cuando venga Asiria a nuestro país y ponga el pie en nuestro territorio.


»Les dejo la paz. Es mi propia paz la que les doy, pero no se la doy como la da el mundo. No se preocupen ni tengan miedo.


Yo les dije esto para que encuentren paz en mí. En el mundo ustedes tendrán que sufrir, pero, ¡sean valientes! Yo he vencido al mundo.


Así que Dios nos aprobó gracias a la fe, y ahora, por medio de nuestro Señor Jesucristo, hay paz entre Dios y nosotros.


La paz de Dios hará guardia sobre todos sus pensamientos y sentimientos porque ustedes pertenecen a Jesucristo. Su paz lo puede hacer mucho mejor que nuestra mente humana.


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