Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Isaías 26:15 - Biblia Palabra de Dios para Todos

15 SEÑOR, haz que progrese la nación, engrandécela. Que seas glorificado y extiendas las fronteras del país.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

15 Aumentaste el pueblo, oh Jehová, aumentaste el pueblo; te hiciste glorioso; ensanchaste todos los confines de la tierra.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

15 Oh Señor, tú hiciste grande nuestra nación; así es, tú nos hiciste grandes. Tú extendiste nuestras fronteras, ¡y te damos toda la gloria!

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

15 Yavé, has hecho crecer tu nación, ensanchaste nuestro país y, mientras más crecía, te hacías más famoso.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

15 Multiplicaste al pueblo, oh YHVH, Multiplicaste al pueblo y manifestaste tu gloria: Ensanchaste los confines del país.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

15 Acrecentaste la nación, Yahveh; acrecentaste la nación, te glorificaste, ensanchaste todos los confines del país.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

15 Tú has engrandecido la nación, oh Jehová, tú has engrandecido la nación; te hiciste glorioso; la has extendido hasta todos los términos de la tierra.

Ver Capítulo Copiar




Isaías 26:15
33 Referencias Cruzadas  

»Te convertiré en una gran nación y te bendeciré. Te haré famoso y haré que seas una bendición para otros.


Tendrás tantos descendientes como polvo tiene la tierra, así que si alguien puede contar el polvo de la tierra, tus descendientes también se podrán contar.


Es posible que ellos pequen contra ti puesto que no hay ser humano que no peque. Es posible que te enojes con ellos, que resulten hechos prisioneros por el enemigo y que sean llevados a su país, cerca o lejos.


Al final, el SEÑOR los expulsó de su presencia tal como había prometido por medio de sus siervos los profetas. Los desterró de su país y los llevó a Asiria, donde están hasta el día de hoy.


El rey de Asiria se apoderó de Samaria en el año noveno del reinado de Oseas en Israel, tomó prisioneros a los israelitas y los desterró a Jalaj por la región del río Jabor en Gozán y en otras ciudades de los medos.


El SEÑOR dijo: «Yo expulsé a los israelitas de su país y haré lo mismo con Judá. Sacaré a Judá de mi presencia y no aceptaré a Jerusalén, la ciudad que yo elegí, ni al templo del que había dicho: “Mi nombre estará allí”».


Tú hiciste que sus descendientes fueran tan numerosos como las estrellas del cielo. Los trajiste a la tierra que le prometiste a sus antepasados.


Él provoca el auge y la caída de las naciones; extiende sus fronteras y luego las lleva a la destrucción.


Porque aunque seas tan numeroso como la arena del mar, solo unos pocos regresarán. Dios ha determinado que el país sea destruido, se hará justicia de una manera abrumadora.


Tus ojos verán al rey en su esplendor y contemplarás una tierra que se extiende hasta muy lejos.


Luego se revelará la gloria del SEÑOR y todos los seres humanos juntos la verán. Es porque el SEÑOR mismo lo ha decidido».


Canten, cielos, por lo que ha hecho el SEÑOR. Griten, partes más profundas de la tierra. Lancen gritos de alegría, montañas, el bosque y cada árbol que hay en él. Porque el SEÑOR ha salvado a Jacob y muestra su gloria a través de Israel.


Hasta que el SEÑOR haya enviado a su pueblo bien lejos y el desierto se haya extendido.


Todo tu pueblo será honesto y poseerán para siempre la tierra. Ellos son la planta que yo planté, el trabajo de mis manos que muestra mi grandeza.


Tú has hecho crecer nuestro gozo, has multiplicado la alegría, has engrandecido el regocijo. Se regocijan delante de ti con el regocijo de la cosecha; como la alegría que tienen cuando reparten el botín.


Ellos entonarán canciones de agradecimiento y darán gritos de alegría. Yo los multiplicaré y no serán pocos. Los haré importantes, nada insignificantes.


“Los voy a reunir y los traeré de todas las tierras a donde los arrojé debido a mi ira y mi gran furia. Los traeré de regreso a este lugar y haré que vivan seguros.


Entonces los sacaré de entre las naciones y los reuniré de todos esos países y los llevaré a su tierra.


Una tercera parte de ustedes morirá de enfermedad y hambre; otra tercera parte caerá bajo mi espada en los campos que rodean la ciudad; y la otra parte la esparciré al viento. Así con mi espada amenazaré de muerte a mi pueblo.


¿Quién puede contar a la descendencia de Jacob? Son tan numerosos como los granos de polvo. ¿O, quién puede contar al menos la cuarta parte de Israel? ¡Déjame morir honrado como muere esta gente justa, y déjame terminar bien como ellos!»


Unos morirán a espada y a otros los harán prisioneros y se los llevarán a todas las naciones. Gente extranjera aplastará la ciudad de Jerusalén hasta que se cumpla su tiempo.


Ustedes darán honra a mi Padre dando mucho fruto y así demostrarán que son mis seguidores.


Después de que Jesús dijo estas palabras, miró al cielo y dijo: «Padre, ha llegado el momento. Da honra a tu Hijo para que él pueda darte honra a ti.


Tus antepasados eran solo 70 cuando se fueron a Egipto y ahora el SEÑOR tu Dios los ha hecho tan numerosos como las estrellas del cielo.


»El SEÑOR permitirá que seas derrotado por tus enemigos. Saldrás en contra de ellos en una dirección, pero huirás de ellos en siete direcciones. Toda la gente en la tierra sentirá temor al ver todo el mal que te suceda.


El SEÑOR te esparcirá por todas las naciones de la tierra, de un extremo al otro, y allí servirás a otros dioses extraños de madera y piedra que ni tú ni tus antepasados han conocido antes.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos