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Eclesiastés 3:17 - Biblia Palabra de Dios para Todos

17 Así que pensé: «Dios ha planeado un momento para juzgar todo lo que hace la gente. Él juzgará a buenos y malos».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

17 Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

17 Me dije: «A su debido tiempo, Dios juzgará a todos, tanto a los malos como a los buenos, por cada cosa que hayan hecho».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 Y me dije a mí mismo: 'Dios juzgará al justo y al malo, pues hay tiempo para todo, y nada escapa a su juicio.

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 Y dije en mi corazón: Al justo y al malvado los juzgará Ha-’Elohim, porque allí hay un tiempo para cada asunto y para cada obra.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 Y me dije: 'Dios juzgará al justo y al impío, porque toda cosa tiene su tiempo y toda acción tendrá su juicio'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.

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Eclesiastés 3:17
32 Referencias Cruzadas  

Tú no harías algo así: matar a la gente justa junto con la perversa. Si así fuera, el justo sería tratado de la misma manera que el perverso. Ni se te ocurra. ¿Acaso el Juez del mundo no debe hacer justicia?


Que todo el mundo esté feliz porque el SEÑOR viene a gobernar al mundo. Él gobernará al mundo con justicia y a las naciones con fidelidad.


Cántenle al SEÑOR, porque él viene a juzgar al mundo. Él gobernará al mundo con justicia, a los pueblos con imparcialidad.


Así que un día estuve pensando: «Tengo mucha fama y soy más sabio que todos los reyes que vivieron en Jerusalén antes de mí. Soy capaz de investigar la sabiduría y el entendimiento».


Jóvenes: disfruten de su juventud, sean felices, sigan los impulsos de su corazón y gocen de la vida. Pero siempre tengan presente que Dios los juzgará por todo lo que hagan.


Dios conoce todo lo que hace la gente, lo bueno y lo malo, hasta lo más secreto; y él será quien juzgue.


Entonces me propuse esto: «Voy a divertirme y a probar los placeres y todo lo que es darse la gran vida», pero esto tampoco resultó tener sentido.


Todo tiene su momento; todo lo que sucede bajo el cielo ocurre de acuerdo a un plan.


Hay un momento y una manera apropiados para hacer todo lo que hay que hacer, pero el problema del ser humano es que


»En el momento final, el rey del sur y el rey del norte tendrán un enfrentamiento. El rey del norte atacará al sur con carros de combate, tropas de caballos y barcos. El rey del norte aparecerá como una inundación acabando con todo a su paso.


»Daniel, guarda estas palabras como un secreto y sella el libro hasta el final. Mucha gente se moverá de un lado a otro tratando de buscar el verdadero conocimiento. Y el conocimiento aumentará».


Él me respondió: «Daniel sigue tu camino. Todo esto es un secreto y el mensaje seguirá escondido hasta el momento final.


Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles y entonces dará a cada cual la recompensa que merece por lo que haya hecho.


El Padre no juzga a nadie, sino deja que su Hijo juzgue.


Jesús les contestó: —El Padre es el único que tiene la autoridad de decidir las horas o las fechas. A ustedes no les corresponde saberlo.


Dios ha fijado una fecha en la cual juzgará a todos con justicia y lo hará por medio del hombre que él ha elegido y resucitado como prueba para todos.


Por eso les aconsejo que no juzguen antes de tiempo. Esperen a que el Señor venga. Él iluminará todo lo que está en la oscuridad y descubrirá las intenciones del corazón. En ese momento, Dios dará a cada uno la alabanza que se merezca.


Porque todos debemos presentarnos ante Cristo para que nos juzgue y cada uno recibirá el pago por todo lo bueno o malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo.


Hermanos, no necesitamos escribirles nada sobre días y fechas.


Los que no creen en ti se enojaron, pero ahora ha llegado el momento de tu ira. Ahora es el momento de juzgar a los muertos. Es el momento de recompensar a tus siervos los profetas, y de recompensar a tu pueblo santo, a los que te respetan, tanto grandes como pequeños. ¡Es tiempo de destruir a los que destruyen la tierra!»


El ángel atrapó al dragón, a esa serpiente antigua que es el Diablo o Satanás, y lo encadenó durante mil años.


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