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Juan 15:6 - Biblia Arcas-Fernandez (Nuevo Testamento)

6 Yo soy la vid; vosotros, los sarmientos. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

6 El que no permanece en mí es desechado como rama inútil y se seca. Todas esas ramas se juntan en un montón para quemarlas en el fuego.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

6 Al que no permanece en mí lo tiran y se seca; como a las ramas, que las amontonan, se echan al fuego y se queman.

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La Biblia Textual 3a Edicion

6 A no ser que alguien permanezca en mí, es echado fuera como el pámpano sin fruto,° que se seca. Y los recogen y los echan al fuego, y arden.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

6 El que no permanece unido a mí es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; los recogen y echan al fuego y se queman.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

6 Si alguno no permanece en mí, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

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Juan 15:6
20 Referencias Cruzadas  

El Hijo del hombre enviará entonces a sus ángeles, y ellos recogerán y apartarán de su reino a todos los que son causa de pecado y a los que hacen el mal.


Judas arrojó entonces el dinero en el templo. Luego fue y se ahorcó.


Ya está el hacha preparada para cortar de raíz los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y echado al fuego.


Los árboles que dan mal fruto se cortan y se hace una hoguera con ellos.


Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador.


Sólo queda la terrible amenaza del juicio y del fuego ardiente, que está pronto a devorar a los enemigos de Dios.


Estos les sucede a los que, habiendo sido liberados de la corrupción del mundo por haber conocido al Señor y Salvador Jesucristo, se dejan de nuevo enredar y atrapar en ella; su situación final resulta peor que la primera.


De entre los nuestros han salido, aunque no eran de los nuestros. De haber sido de los nuestros, se habrían mantenido con nosotros. Pero así queda claro que no todos son de los nuestros.


Allí fueron arrojados también aquellos cuyo nombre no esta inscrito en el libro de la vida.


Pero los cobardes, los incrédulos, los depravados, los asesinos, los lujuriosos, los hechiceros, los idólatras y todos los embaucadores están destinados al lago ardiente de fuego y azufre, es decir, a la segunda muerte.


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