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Apocalipsis 1:3 - Biblia Arcas-Fernandez (Nuevo Testamento)

3 Y Juan es testigo de que todo lo que vio tiene el aval de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Dios bendice al que lee a la iglesia las palabras de esta profecía y bendice a todos los que escuchan el mensaje y obedecen lo que dice, porque el tiempo está cerca.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Feliz el que lea en público estas palabras proféticas y felices quienes las escuchan y hacen caso de este mensaje, porque el tiempo está cerca.

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Bienaventurado° el que lee y los que oyen las palabras de la profecía, y guardan las cosas en ella escritas, porque el tiempo está cerca.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Dichoso el que lee y los que escuchan las palabras de esta profecía y observan lo escrito en ella, pues el tiempo está cerca.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.

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Apocalipsis 1:3
15 Referencias Cruzadas  

Cuando veáis que en el lugar santo se instala el ídolo abominable de la devastación que fue anunciada por el profeta Daniel (medite en esto el que lo lea),


Jesús le contestó: - Felices, más bien, los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica.


Todo esto tiene especial valor habida cuenta del momento en que vivimos: que ya es hora de despertar del sueño, por cuanto nuestra salvación está ahora más cerca que el día en que empezamos a creer.


La noche está avanzada, el día se avecina. Renunciemos a toda obra que tenga que ver con las tinieblas y equipémonos con las armas de la luz.


Se aproxima el final de todas las cosas. Sed, por tanto, juiciosos y sobrios, para que podáis dedicaros a la oración.


De cualquier modo, queridos hermanos, hay una cosa que no debéis olvidar: que, para el Señor, un día es como mil años, y mil años como un día.


Y añadió: - No mantengas en secreto el mensaje profético de este libro, pues la hora definitiva está al caer.


Estoy a punto de llegar, y voy a recompensar a cada uno conforme a su conducta.


El que da fe de todo esto proclama: - Sí, estoy a punto de llegar. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!


Estoy a punto de llegar. Conserva, pues, lo que tienes, para que nadie te arrebate la corona.


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