Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Juan 8:43 - Biblia Nueva Versión Internacional 2017

43 ¿Por qué no entendéis mi modo de hablar? Porque no podéis aceptar mi palabra.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Nueva Traducción Viviente

43 ¿Por qué no pueden entender lo que les digo? ¡Es porque ni siquiera toleran oírme!

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

43 ¿Por qué no entienden mi lenguaje? Porque no pueden acoger mi mensaje.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis oír° mi palabra.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Es que no podéis escuchar mi palabra.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.

Ver Capítulo Copiar




Juan 8:43
18 Referencias Cruzadas  

Los malvados nada entienden de la justicia; los que buscan al Señor lo entienden todo.


No saben nada, no entienden nada; sus ojos están velados, y no ven; su mente está cerrada, y no entienden.


Él dijo: ―Ve y dile a este pueblo: »“Oíd bien, pero no entendáis; mirad bien, pero no percibáis”.


¿A quién hablaré? ¿A quién advertiré? ¿Quién podrá escucharme? Tienen tapados los oídos y no pueden comprender. La palabra del Señor los ofende; detestan escucharla.


El que es sabio entiende estas cosas; el que es inteligente las comprende. Ciertamente son rectos los caminos del Señor: en ellos caminan los justos, mientras que allí tropiezan los rebeldes.


Pero ellas no saben lo que piensa el Señor, ni comprenden sus designios; no saben que él las junta como a gavillas en la era.


Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible; se les han embotado los oídos, y se les han cerrado los ojos. De lo contrario, verían con los ojos, oirían con los oídos, entenderían con el corazón y se convertirían, y yo los sanaría”.


Ciertamente os aseguro que ya viene la hora, y ha llegado ya, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán.


Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me aceptáis; pero, si otro viniera por su propia cuenta, a ese sí lo aceptaríais.


Al escucharlo, muchos de sus discípulos exclamaron: «Esta enseñanza es muy difícil; ¿quién puede aceptarla?»


El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios reconocerá si mi enseñanza proviene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta.


Ellos no entendieron que les hablaba de su Padre.


―Nosotros somos descendientes de Abraham —le contestaron—, y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir que seremos liberados?


―Nuestro padre es Abraham —replicaron. ―Si fuerais hijos de Abraham, haríais lo mismo que él hizo.


»¡Tercos, duros de corazón y oídos! Vosotros sois iguales que vuestros antepasados: ¡Siempre resistís al Espíritu Santo!


no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos