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Juan 3:27 - Biblia Nueva Versión Internacional 2017

27 ―Nadie puede recibir nada a menos que Dios se lo conceda —respondió Juan—.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

27 Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

27 Juan respondió: —Nadie puede recibir nada a menos que Dios se lo conceda desde el cielo.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

27 Juan respondió: 'Nadie puede atribuirse más de lo que el Cielo le quiere dar.

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La Biblia Textual 3a Edicion

27 Respondió Juan y dijo: No puede un hombre recibir nada si no le ha sido dado del cielo.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

27 Juan contestó: 'Nadie puede asumir nada que no se le haya dado del cielo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

27 Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada si no le es dado del cielo.

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Juan 3:27
27 Referencias Cruzadas  

«Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones».


Pero yo no me he apresurado a abandonarte y dejar de ser tu pastor, ni he deseado que venga el día de la calamidad. Tú bien sabes lo que he dicho, pues lo dije en tu presencia.


Pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: “Ve y profetiza a mi pueblo Israel”.


La vara que retoñe será la de mi elegido. De ese modo me quitaré de encima las constantes quejas que los israelitas levantan contra vosotros».


El bautismo de Juan, ¿de dónde procedía? ¿Del cielo o de la tierra? Ellos se pusieron a discutir entre sí: «Si respondemos: “Del cielo”, nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creísteis?”


A uno dio cinco mil monedas de oro, a otro dos mil y a otro solo mil, a cada uno según su capacidad. Luego se fue de viaje.


Es como cuando un hombre sale de viaje y deja su casa al cuidado de sus siervos, cada uno con su tarea, y le manda al portero que vigile.


Mucha gente acudía a él, y decía: «Aunque Juan nunca hizo ninguna señal milagrosa, todo lo que dijo acerca de este hombre era verdad».


―Por esto os dije que nadie puede venir a mí, a menos que se lo haya concedido el Padre.


Por medio de él, y en honor a su nombre, recibimos el don apostólico para persuadir a todas las naciones que obedezcan a la fe.


Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe;


Pablo, llamado por la voluntad de Dios a ser apóstol de Cristo Jesús, y nuestro hermano Sóstenes,


Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina.


Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que él me concedió no fue infructuosa. Al contrario, he trabajado con más tesón que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.


Después de todo, ¿qué es Apolos? ¿Y qué es Pablo? Nada más que servidores por medio de los cuales vosotros llegasteis a creer, según lo que el Señor le asignó a cada uno.


¿Quién te distingue de los demás? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y, si lo recibiste, ¿por qué presumes como si no te lo hubieran dado?


Pablo, apóstol, no por investidura ni mediación humanas, sino por Jesucristo y por Dios Padre, que lo levantó de entre los muertos;


Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso:


y para proclamarlo me nombró heraldo y apóstol. Digo la verdad y no miento: Dios me hizo maestro de los gentiles para enseñarles la verdadera fe.


Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.


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