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Zacarías 1:15 - Biblia Nueva Traducción Viviente

15 Sin embargo, estoy muy enojado con las otras naciones que ahora disfrutan de paz y seguridad. Solo me enojé un poco con mi pueblo, pero las naciones le causaron mucho más daño del que me proponía.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

15 Y estoy muy airado contra las naciones que están reposadas; porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos agravaron el mal.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

15 por eso, estoy muy enojado con las naciones orgullosas; pues si bien yo estaba disgustado con Jerusalén, no era para que ellas llegaran a tanto.

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La Biblia Textual 3a Edicion

15 Pero con gran ira estoy airado contra las naciones confiadas en sí mismas, que aprovechan mi breve indignación° para agravar la calamidad.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

15 pero con gran ira estoy airado contra las naciones orgullosas que, cuando estuve un tanto airado, cooperaron al desastre.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

15 Y estoy muy indignado contra las naciones que están reposadas; porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos ayudaron para el mal.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

15 Y aunque por algún tiempo estuve enojado con mi ciudad, me llena de furia ver a naciones que se sienten muy orgullosas, y que se aprovecharon de mi enojo para hacer sufrir a Jerusalén.

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Zacarías 1:15
28 Referencias Cruzadas  

Me cierra el camino y hace todo lo posible para destruirme. Sabe que no tengo quien me ayude.


Ya estamos más que hartos de las burlas de los orgullosos y del desprecio de los arrogantes.


Oh Señor, recuerda lo que hicieron los edomitas el día en que los ejércitos de Babilonia tomaron a Jerusalén. «¡Destrúyanla! —gritaron—. ¡Allánenla hasta reducirla a escombros!».


A quien tú has castigado, agregan insultos; añaden dolor a quienes tú has herido.


En un estallido de enojo aparté de ti mi rostro por un poco de tiempo. Pero con amor eterno tendré compasión de ti —dice el Señor, tu Redentor—.


»Pero todos los que te devoran serán devorados, y todos tus enemigos serán enviados al destierro. Todos los que te saquean serán saqueados, y todos los que te atacan serán atacados.


Esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: «Los pueblos de Israel y de Judá han sido agraviados. Sus captores los retienen y se niegan a soltarlos.


»Le daré a Babilonia y a sus habitantes el pago que se merecen por todo el mal que le hizo a mi pueblo en Jerusalén», dice el Señor.


«Hijo de hombre, Tiro se alegró por la caída de Jerusalén diciendo: “¡Ajá! La que era la puerta de entrada a las prósperas rutas comerciales del oriente ha sido destruida y ¡ahora es mi turno! ¡Dado que ella quedó desolada, yo me enriqueceré!”.


¡Qué aflicción les espera a ustedes que están a sus anchas en medio de lujos en Jerusalén, y a ustedes que se sienten seguros en Samaria! Son famosos y conocidos en Israel, y la gente acude a ustedes en busca de ayuda.


»Con enojo marchaste a través de la tierra y con furor pisoteaste las naciones.


Entonces los otros jinetes le informaron al ángel del Señor, que se encontraba entre los arrayanes: «Hemos estado recorriendo la tierra y el mundo entero está en paz».


«Yo, el Señor, estuve muy enojado con los antepasados de ustedes.


Luego el Señor enviará una plaga sobre todas las naciones que pelearon contra Jerusalén. Sus habitantes llegarán a ser como cadáveres ambulantes, la carne se les pudrirá. Se les pudrirán los ojos en sus cuencas y la lengua en la boca.


Luego el Señor me llamó y me dijo: «Mira, los que fueron al norte han desahogado el enojo de mi Espíritu allí en la tierra del norte».


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