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Salmos 68:21 - Biblia Nueva Traducción Viviente

21 Pero Dios aplastará las cabezas de sus enemigos; aplastará los cráneos de los que aman sus caminos perversos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

21 Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, La testa cabelluda del que camina en sus pecados.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

21 Dios aplasta la cabeza de sus enemigos, el cráneo de los habituados al crimen.

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La Biblia Textual 3a Edicion

21 Ciertamente ’Elohim herirá la cabeza de sus enemigos, La testa cabelluda del que ufano se pasea entre sus pecados.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

21 Él es para nosotros Dios que salva: por Yahveh, el Señor, hay escape a la muerte.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

21 Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, la testa cabelluda del que camina en sus pecados.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

21 21 (22) ¡A esos enemigos tuyos que no dejan de pecar, les aplastarás la cabeza y se la partirás en dos!

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Salmos 68:21
15 Referencias Cruzadas  

Castigará a las naciones y llenará de cadáveres sus territorios; destrozará cabezas por toda la tierra.


Pero tú, oh Dios, mandarás a los perversos a la fosa de destrucción; los asesinos y los mentirosos morirán jóvenes, pero yo confío en que tú me salves.


Cuando ascendiste a las alturas, llevaste a una multitud de cautivos; recibiste regalos de la gente, incluso de quienes se rebelaron contra ti. Ahora el Señor Dios vivirá allí, en medio de nosotros.


Si una persona no se arrepiente, Dios afilará su espada, tensará su arco y le pondrá la cuerda.


Te rescatará de toda trampa y te protegerá de enfermedades mortales.


Pero Moisés les dijo: —No tengan miedo. Solo quédense quietos y observen cómo el Señor los rescatará hoy. Esos egipcios que ahora ven, jamás volverán a verlos.


Miren, Dios ha venido a salvarme. Confiaré en él y no tendré temor. El Señor Dios es mi fuerza y mi canción; él me ha dado la victoria».


Saliste a rescatar a tu pueblo elegido, a salvar a tus ungidos. Aplastaste las cabezas de los perversos y descarnaste sus huesos de pies a cabeza.


Entonces el dueño envió a otro siervo, pero lo insultaron y le pegaron en la cabeza.


No, y les digo de nuevo, a menos que se arrepientan, ustedes también perecerán».


Tengan cuidado de no negarse a escuchar a Aquel que habla. Pues, si el pueblo de Israel no escapó cuando se negó a escuchar a Moisés, el mensajero terrenal, ¡ciertamente nosotros tampoco escaparemos si rechazamos a Aquel que nos habla desde el cielo!


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