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Salmos 61:4 - Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Permíteme vivir para siempre en tu santuario, ¡a salvo bajo el refugio de tus alas! Interludio

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah

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Biblia Católica (Latinoamericana)

4 Quiero compartir tu tienda para siempre, cobijarme en el repliegue de tus alas.

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La Biblia Textual 3a Edicion

4 ¡Oh, que yo pueda morar en tu Tienda para siempre, Refugiado al amparo de tus alas! Selah

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Tú eres mi refugio, una torre maciza enfrente al enemigo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo el abrigo de tus alas. (Selah)

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

4 4 (5) Quiero pasar toda mi vida viviendo en tu santuario, bajo tu protección.

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Salmos 61:4
18 Referencias Cruzadas  

Señor, ¿quién puede adorar en tu santuario? ¿Quién puede entrar a tu presencia en tu monte santo?


Cuídame como cuidarías tus propios ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas.


Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor viviré por siempre.


Lo único que le pido al Señor —lo que más anhelo— es vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida, deleitándome en la perfección del Señor y meditando dentro de su templo.


¡Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia! En ti busco protección. Me esconderé bajo la sombra de tus alas hasta que haya pasado el peligro.


Que reine bajo la protección de Dios para siempre, y que tu amor inagotable y tu fidelidad lo cuiden.


Mi victoria y mi honor provienen solamente de Dios; él es mi refugio, una roca donde ningún enemigo puede alcanzarme.


Como eres mi ayudador, canto de alegría a la sombra de tus alas.


Señor, a lo largo de todas las generaciones, ¡tú has sido nuestro hogar!


Los que viven al amparo del Altísimo encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso.


Con sus plumas te cubrirá y con sus alas te dará refugio. Sus fieles promesas son tu armadura y tu protección.


trasplantados a la casa del Señor, florecen en los atrios de nuestro Dios.


El nombre del Señor es una fortaleza firme; los justos corren a él y quedan a salvo.


»¡Oh Jerusalén, Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas y apedrea a los mensajeros de Dios! Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina protege a sus pollitos debajo de sus alas, pero no me dejaste.


Así que Dios ha hecho ambas cosas: la promesa y el juramento. Estas dos cosas no pueden cambiar, porque es imposible que Dios mienta. Por lo tanto, los que hemos acudido a él en busca de refugio podemos estar bien confiados aferrándonos a la esperanza que está delante de nosotros.


A todos los que salgan vencedores, los haré columnas en el templo de mi Dios, y nunca tendrán que salir de allí. Yo escribiré sobre ellos el nombre de mi Dios, y ellos serán ciudadanos de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén que desciende del cielo y de mi Dios. Y también escribiré en ellos mi nuevo nombre.


Que el Señor, Dios de Israel, bajo cuyas alas viniste a refugiarte, te recompense abundantemente por lo que hiciste.


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