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Salmos 4:1 - Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Respóndeme cuando clamo a ti, oh Dios, tú que me declaras inocente. Libérame de mis problemas; ten misericordia de mí y escucha mi oración.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; Ten misericordia de mí, y oye mi oración.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

1 ¡Cuando llamo, respóndeme, Dios mi defensor! En la angustia tú me has dado sosiego: ten compasión de mí y escucha mi oración.

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La Biblia Textual 3a Edicion

1 Al director del coro, con neguinot.° Salmo de David. ¡Oh Dios de mi justicia,° respóndeme cuando clamo!° Tú, que en la estrechez me diste holgura,° Ten misericordia de mí y escucha mi oración.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Del director; con instrumentos de cuerda. Salmo. De David.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Al Músico principal: sobre Neginot: Salmo de David Escúchame cuando clamo, oh Dios de mi justicia; cuando yo estaba en angustia, tú me ensanchaste; ten misericordia de mí, y escucha mi oración.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 1 (2) Tú, Dios mío, eres mi defensor; ¡respóndeme cuando te llame! Siempre que tengo problemas, me ayudas a salir de ellos; ¡compadécete de mí, y escucha mi oración!

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Salmos 4:1
35 Referencias Cruzadas  

»Job, Dios está alejándote del peligro, y te lleva a un lugar libre de angustia. Está poniendo en tu mesa la mejor comida,


Pues el Señor es justo y ama la justicia; los íntegros verán su rostro.


Oh Señor, soy tu siervo; sí, soy tu siervo, nací en tu casa; me has liberado de mis cadenas.


El Señor protege a los que tienen fe como de un niño; estuve frente a la muerte, y él me salvó.


Ven y muéstrame tu misericordia, como lo haces con todos los que aman tu nombre.


No lleves a juicio a tu siervo, porque ante ti nadie es inocente.


Oh Dios, a ti dirijo mi oración porque sé que me responderás; inclínate y escucha cuando oro.


Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos cuando gimo por ayuda?


Ellos recibirán la bendición del Señor y tendrán una relación correcta con Dios su salvador.


Vuélvete a mí y ten misericordia de mí, porque estoy solo y profundamente angustiado.


No me entregaste a mis enemigos, sino que me pusiste en un lugar seguro.


Has preservado mi vida porque soy inocente; me has traído a tu presencia y eso es para siempre.


Como el ciervo anhela las corrientes de las aguas, así te anhelo a ti, oh Dios.


Hermosas palabras conmueven mi corazón; por eso recitaré un bello poema acerca del rey, pues mi lengua es como la pluma de un hábil poeta.


Oh Dios, ten misericordia de mí, porque la gente me acosa. Mis enemigos me atacan todo el día.


¡Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia! En ti busco protección. Me esconderé bajo la sombra de tus alas hasta que haya pasado el peligro.


Oh Señor, no me reprendas en tu enojo ni me disciplines en tu ira.


Que Dios tenga misericordia y nos bendiga; que su rostro nos sonría con favor. Interludio


Dios recibe honra en Judá; su nombre es grande en Israel.


La gente declarará: «El Señor es la fuente de mi justicia y de mi fortaleza». Y todos los que estaban enojados con él se le acercarán y quedarán avergonzados.


Y su nombre será: “El Señor es nuestra justicia”. En ese día Judá estará a salvo, e Israel vivirá seguro.


¡El Señor Soberano es mi fuerza! Él me da pie firme como al venado, capaz de pisar sobre las alturas». (Para el director del coro: esta oración se acompaña con instrumentos de cuerda).


Dios los ha unido a ustedes con Cristo Jesús. Dios hizo que él fuera la sabiduría misma para nuestro beneficio. Cristo nos hizo justos ante Dios; nos hizo puros y santos y nos liberó del pecado.


Efectivamente él nos rescató del peligro mortal y volverá a hacerlo de nuevo. Hemos depositado nuestra confianza en Dios, y él seguirá rescatándonos,


Amados hermanos, pensamos que tienen que estar al tanto de las dificultades que hemos atravesado en la provincia de Asia. Fuimos oprimidos y agobiados más allá de nuestra capacidad de aguantar y hasta pensamos que no saldríamos con vida.


¡El mismo Señor que me rescató de las garras del león y del oso me rescatará de este filisteo! Así que Saúl por fin accedió: —Está bien, adelante. ¡Y que el Señor esté contigo!


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