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Salmos 103:2 - Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Que todo lo que soy alabe al Señor; que nunca olvide todas las cosas buenas que hace por mí.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Bendice alma mía a YHVH, Y no olvides ninguno de sus beneficios.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus numerosas recompensas.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 ¡Con todas las fuerzas de mi ser lo alabaré y recordaré todas sus bondades!

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Salmos 103:2
17 Referencias Cruzadas  

pero Ezequías no respondió de manera adecuada a la bondad que le había sido mostrada y se volvió orgulloso. Por eso el enojo del Señor vino contra él y contra Judá y Jerusalén.


Recuerden las maravillas y los milagros que ha realizado, y los decretos que ha dictado,


Se olvidaron de Dios, su salvador, quien había realizado tantas grandezas en Egipto:


Nuestros antepasados en Egipto no quedaron conmovidos ante las obras milagrosas del Señor. Pronto olvidaron sus muchos actos de bondad hacia ellos; en cambio, se rebelaron contra él en el mar Rojo.


¿Qué puedo ofrecerle al Señor por todo lo que ha hecho a mi favor?


¿Quién es este que viene desde Edom, desde la ciudad de Bosra, con sus ropas teñidas de rojo? ¿Quién es este que lleva vestiduras reales y marcha en su gran fuerza? «¡Soy yo, el Señor, proclamando su salvación! ¡Soy yo, el Señor, quien tiene el poder para salvar!».


Hablaré del amor inagotable del Señor; alabaré al Señor por todo lo que ha hecho. Me alegraré por su gran bondad con Israel, que le concedió según su misericordia y su amor.


Descuidaste la Roca que te engendró; te olvidaste del Dios que te dio la vida.


¿Es así como le pagas al Señor, pueblo necio y sin entendimiento? ¿No es él tu Padre, quien te creó? ¿Acaso no te formó y te estableció?


ten cuidado de no olvidarte del Señor, quien te rescató de la esclavitud de Egipto.


«Los líderes de Israel tomaron el mando, y el pueblo los siguió con gusto. ¡Alabado sea el Señor!


Mi corazón está con los comandantes de Israel, con los que se ofrecieron para la guerra. ¡Alabado sea el Señor!


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