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Proverbios 5:20 - Biblia Nueva Traducción Viviente

20 Hijo mío, ¿por qué dejarte cautivar por una mujer inmoral o acariciar los pechos de una mujer promiscua?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

20 ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, Y abrazarás el seno de la extraña?

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Biblia Católica (Latinoamericana)

20 ¿Por qué, hijo mío, te dejarías llevar por la pasión por una desconocida, por qué apretar el vientre de una extraña?

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La Biblia Textual 3a Edicion

20 ¿Por qué, hijo mío, has de enceguecerte por la ajena, Y abrazar el seno de la que no te pertenece?

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

20 ¿Por qué vas, hijo mío, tras una extraña y caes en el seno de una extranjera?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

20 ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, y abrazarás el seno de la extraña?

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

20 Querido jovencito, no dejes que otra mujer te cautive ni busques las caricias de la mujer casada.

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Proverbios 5:20
10 Referencias Cruzadas  

Ahora bien, el rey Salomón amó a muchas mujeres extranjeras. Además de la hija del faraón, se casó con mujeres de Moab, de Amón, de Edom, de Sidón y de los hititas.


La boca de la mujer inmoral es una trampa peligrosa; los que provoquen el enojo del Señor caerán en ella.


Tendrás alucinaciones y dirás disparates.


Pues los labios de una mujer inmoral son tan dulces como la miel y su boca es más suave que el aceite.


Te protegerán de la mujer inmoral, de la lengua suave de la mujer promiscua.


Deja que ellas te prevengan de tener una aventura con una mujer inmoral y de escuchar las adulaciones de una mujer promiscua.


Claman: «¿Por qué el Señor no acepta mi adoración?». ¡Les diré por qué! Porque el Señor fue testigo de los votos que tú y tu esposa hicieron cuando eran jóvenes. Pero tú le has sido infiel, aunque ella siguió siendo tu compañera fiel, la esposa con la que hiciste tus votos matrimoniales.


«¡Pues yo odio el divorcio! —dice el Señor, Dios de Israel—. Divorciarte de tu esposa es abrumarla de crueldad —dice el Señor de los Ejércitos Celestiales—. Por eso guarda tu corazón; y no le seas infiel a tu esposa».


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