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Nahúm 3:16 - Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Tus comerciantes se han multiplicado hasta llegar a ser más numerosos que las estrellas. Pero son como una nube de langostas que despojan la tierra y alzan el vuelo.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 Multiplicaste tus mercaderes más que las estrellas del cielo; la langosta hizo presa, y voló.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Habías multiplicado tus mercaderes más que las estrellas del cielo,

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 La langosta muda la piel, y vuela; Aunque tus mercaderes sean más que las estrellas de los cielos,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 multiplica tus traficantes más que las estrellas del cielo: la langosta desplegó sus alas y voló.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Multiplicaste tus mercaderes más que las estrellas del cielo; el pulgón hizo presa, y voló.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16-17 »Tus comerciantes y tus generales son tantos como las estrellas del cielo, ¡pero en cuanto ven el peligro huyen como saltamontes! Todos conocemos a estos insectos: en cuanto cambian de piel, vuelan; en un día frío se paran a calentarse; pero en cuanto sale el sol emprenden vuelo y desaparecen.

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Nahúm 3:16
7 Referencias Cruzadas  

Entonces el Señor llevó a Abram afuera y le dijo: —Mira al cielo y, si puedes, cuenta las estrellas. ¡Esa es la cantidad de descendientes que tendrás!


ciertamente te bendeciré. Multiplicaré tu descendencia hasta que sea incontable, como las estrellas del cielo y la arena a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos;


Hiciste que sus descendientes fueran tan numerosos como las estrellas del cielo y los llevaste a la tierra que habías prometido a sus antepasados.


Habló, y vinieron oleadas de langostas, langostas jóvenes en cantidades innumerables.


¿Quién hizo caer este desastre sobre Tiro, la gran fundadora de reinos? Sus comerciantes eran todos príncipes; sus mercaderes, nobles.


Y así como no se pueden contar las estrellas de los cielos ni se puede medir la arena a la orilla del mar, así multiplicaré los descendientes de mi siervo David y de los levitas que ministran ante mí».


Después de que la oruga devoró las cosechas, ¡el pulgón acabó con lo que quedaba! Luego vino el saltamontes y llegó también la langosta.


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