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Mateo 26:41 - Biblia Nueva Traducción Viviente

41 Velen y oren para que no cedan ante la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

41 Estén despiertos y recen para que no caigan en la tentación. El espíritu es animoso, pero la carne es débil.

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La Biblia Textual 3a Edicion

41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; en verdad, el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

41 Velad y orad, para que no ceder en la tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

41 No se duerman; oren para que puedan resistir la prueba que se acerca. Ustedes están dispuestos a hacer lo bueno, pero no pueden hacerlo con sus propias fuerzas.»

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Mateo 26:41
34 Referencias Cruzadas  

Felices son los íntegros, los que siguen las enseñanzas del Señor.


Lárguense de mi vida, ustedes los de mente malvada, porque tengo la intención de obedecer los mandatos de mi Dios.


Sostenme y seré rescatado; entonces meditaré continuamente en tus decretos.


Perseguiré tus mandatos, porque tú aumentas mi comprensión.


»¡Así que ustedes también deben estar alerta!, porque no saben qué día vendrá su Señor.


»¡Así que ustedes también deben estar alerta! Porque no saben el día ni la hora de mi regreso.


Les dijo: «Mi alma está destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte. Quédense aquí y velen conmigo».


No permitas que cedamos ante la tentación, sino rescátanos del maligno.


Velen y oren para que no cedan ante la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil».


y perdónanos nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a los que pecan contra nosotros. Y no permitas que cedamos ante la tentación.


Manténganse siempre alerta. Y oren para que sean suficientemente fuertes para escapar de los horrores que vendrán y para presentarse delante del Hijo del Hombre.


Allí les dijo: «Oren para que no cedan a la tentación».


«¿Por qué duermen? —les preguntó—. Levántense y oren para que no cedan ante la tentación».


Las semillas sobre la tierra rocosa representan a los que oyen el mensaje y lo reciben con alegría; pero como no tienen raíces profundas, creen por un tiempo y luego se apartan cuando enfrentan la tentación.


La ley de Moisés no podía salvarnos, porque nuestra naturaleza pecaminosa es débil. Así que Dios hizo lo que la ley no podía hacer. Él envió a su propio Hijo en un cuerpo como el que nosotros los pecadores tenemos; y en ese cuerpo, mediante la entrega de su Hijo como sacrificio por nuestros pecados, Dios declaró el fin del dominio que el pecado tenía sobre nosotros.


Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les mostrará una salida, para que puedan resistir.


Estén alerta. Permanezcan firmes en la fe. Sean valientes. Sean fuertes.


Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entreno para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede descalificado.


Los que pertenecen a Cristo Jesús han clavado en la cruz las pasiones y los deseos de la naturaleza pecaminosa y los han crucificado allí.


Oren en el Espíritu en todo momento y en toda ocasión. Manténganse alerta y sean persistentes en sus oraciones por todos los creyentes en todas partes.


El fin del mundo se acerca. Por consiguiente, sean serios y disciplinados en sus oraciones.


¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar.


Como ven, el Señor sabe rescatar de las pruebas a todos los que viven en obediencia a Dios, al mismo tiempo que mantiene castigados a los perversos hasta el día del juicio final.


«Miren, ¡yo vendré como un ladrón, cuando nadie lo espere! Benditos son todos los que me esperan y tienen su ropa lista para no tener que andar desnudos y avergonzados».


»Dado que has obedecido mi mandato de perseverar, yo te protegeré del gran tiempo de prueba que vendrá sobre el mundo entero para probar a los que pertenecen a este mundo.


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