Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





Mateo 16:1 - Biblia Nueva Traducción Viviente

1 Cierto día, los fariseos y saduceos se acercaron a Jesús para ponerlo a prueba, exigiéndole que les mostrara una señal milagrosa del cielo para demostrar su autoridad.

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

1 Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

1 Los fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús. Querían ponerlo en apuros, y le pidieron una señal milagrosa que viniera del Cielo.

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

1 Se acercaron los fariseos y saduceos para tentarlo, y le pidieron que les mostrara una señal° del cielo.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Se le acercaron los fariseos y saduceos, y, para ponerle a prueba, le pidieron que les hiciera ver alguna señal venida del cielo.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

1 Y vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

1 Algunos de los fariseos y de los saduceos se acercaron a Jesús para ponerle una trampa, y le dijeron: —Queremos que hagas un milagro que pruebe que Dios te ha enviado.

Ver Capítulo Copiar




Mateo 16:1
33 Referencias Cruzadas  

Responde a los argumentos absurdos de los necios o se creerán sabios en su propia opinión.


Entonces los fariseos convocaron a una reunión para tramar cómo matar a Jesús.


En ese momento, algunos fariseos y maestros de la ley religiosa llegaron desde Jerusalén para ver a Jesús.


«¡Atención! —les advirtió Jesús—. Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y con la de los saduceos».


Unos fariseos se acercaron y trataron de tenderle una trampa con la siguiente pregunta: —¿Se permite que un hombre se divorcie de su esposa por cualquier motivo?


Entonces los fariseos se juntaron para tramar cómo hacer que Jesús cayera en la trampa de decir algo por lo cual pudiera ser arrestado.


Pero Jesús conocía sus malas intenciones. —¡Hipócritas! —dijo—. ¿Por qué intentan atraparme?


Ese mismo día, se acercaron a Jesús algunos saduceos, líderes religiosos que dicen que no hay resurrección después de la muerte. Le plantearon la siguiente pregunta:


«Los maestros de la ley religiosa y los fariseos son los intérpretes oficiales de la ley de Moisés.


Al día siguiente, que era el día de descanso, los principales sacerdotes y los fariseos fueron a ver a Pilato.


»Les advierto: a menos que su justicia supere a la de los maestros de la ley religiosa y a la de los fariseos, nunca entrarán en el reino del cielo.


Cuando los fariseos vieron esto, preguntaron a los discípulos: «¿Por qué su maestro come con semejante escoria?».


Unos fariseos se acercaron y trataron de tenderle una trampa con la siguiente pregunta: —¿Está bien permitir que un hombre se divorcie de su esposa?


¿Debemos o no pagarlos? Jesús se dio cuenta de su hipocresía y dijo: —¿Por qué intentan atraparme? Muéstrenme una moneda romana, y les diré.


Después se acercaron a Jesús algunos saduceos, líderes religiosos que dicen que no hay resurrección después de la muerte. Le plantearon la siguiente pregunta:


Cierto día, un experto en la ley religiosa se levantó para probar a Jesús con la siguiente pregunta: —Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?


Otros, con la intención de poner a Jesús a prueba, le exigían que les mostrara alguna señal milagrosa del cielo para demostrar su autoridad.


Jesús se dio cuenta de la trampa y dijo:


Después se acercaron a Jesús algunos saduceos, líderes religiosos que dicen que no hay resurrección de los muertos.


Intentaban tenderle una trampa para que dijera algo que pudieran usar en su contra, pero Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el polvo.


Mientras Pedro y Juan le hablaban a la gente, se vieron enfrentados por los sacerdotes, el capitán de la guardia del templo y algunos de los saduceos.


El sumo sacerdote y sus funcionarios, que eran saduceos, se llenaron de envidia.


Es ridícula para los judíos, que piden señales del cielo. Y es ridícula para los griegos, que buscan la sabiduría humana.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos