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Mateo 13:57 - Biblia Nueva Traducción Viviente

57 Se sentían profundamente ofendidos y se negaron a creer en él. Entonces Jesús les dijo: «Un profeta recibe honra en todas partes menos en su propio pueblo y entre su propia familia».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

57 Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

57 Entonces Jesús les dijo: 'Si hay un lugar donde un profeta es despreciado, es en su patria y en su propia familia.

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La Biblia Textual 3a Edicion

57 Y se escandalizaban a causa° de Él. Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su° tierra y en su casa.°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

57 Y les parecía escandaloso. Pero Jesús les dijo: 'A un profeta sólo lo desprecian en su tierra y en su casa'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

57 Y se escandalizaban en Él. Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su tierra y en su casa.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

57 Pero ninguno de los que estaban allí quiso aceptar las enseñanzas de Jesús. Entonces él dijo: «A un profeta se le respeta en todas partes, menos en su propio pueblo y en su propia familia.»

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Mateo 13:57
19 Referencias Cruzadas  

El Señor, el Redentor y Santo de Israel, le dice al que es despreciado y rechazado por las naciones, al que es el siervo de los gobernantes: «Los reyes se pondrán en posición de firmes cuando tú pases. Los príncipes se inclinarán hasta el suelo por causa del Señor, el fiel, el Santo de Israel, que te ha escogido».


Fue despreciado y rechazado: hombre de dolores, conocedor del dolor más profundo. Nosotros le dimos la espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó.


Él te mantendrá seguro. En cambio, para Israel y Judá será una piedra que hace tropezar a muchos, una roca que los hace caer. Y para el pueblo de Jerusalén será una red y una trampa.


—Y agregó—: Dios bendice a los que no se apartan por causa de mí.


Por lo tanto, hizo solamente unos pocos milagros allí debido a la incredulidad de ellos.


Jesús salió de esa región y regresó con sus discípulos a Nazaret, su pueblo.


El rey Herodes Antipas pronto oyó hablar de Jesús, porque todos hablaban de él. Algunos decían: «Este debe ser Juan el Bautista que resucitó de los muertos. Por eso puede hacer semejantes milagros».


Y se burlaban: «Es un simple carpintero, hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón. Y sus hermanas viven aquí mismo entre nosotros». Se sentían profundamente ofendidos y se negaron a creer en él.


Entonces Jesús les dijo: «Un profeta recibe honra en todas partes menos en su propio pueblo y entre sus parientes y su propia familia».


Pero les digo la verdad, ningún profeta es aceptado en su propio pueblo.


Y agregó: «Dios bendice a los que no se apartan por causa de mí».


Él mismo había declarado que un profeta no recibe honra en su propio pueblo.


Ellos se decían: «¿Acaso no es este Jesús, el hijo de José? Conocemos a su padre y a su madre. ¿Y ahora cómo puede decir: “Yo descendí del cielo”?».


Jesús estaba consciente de que sus discípulos se quejaban, así que les dijo: «¿Acaso esto los ofende?


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