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Lamentaciones 3:39 - Biblia Nueva Traducción Viviente

39 Entonces, ¿por qué nosotros, simples humanos, habríamos de quejarnos cuando somos castigados por nuestros pecados?

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

39 ¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

39 Pues, ¿de qué se queja el hombre, el hombre que vive a pesar de sus pecados?

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La Biblia Textual 3a Edicion

39 m ¿Por qué se queja el viviente?° ¡Sufra el valiente si cometió pecado!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

39 ¿Por qué ha de quejarse un hombre mientras vive por el castigo de sus pecados?

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

39 ¿Por qué murmura el hombre viviente, el hombre en su pecado?

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

39 ¡No tenemos razón para quejarnos si nos castiga por nuestros pecados!

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Lamentaciones 3:39
27 Referencias Cruzadas  

—¿Por qué has venido a verme a mí? —preguntó Eliseo al rey de Israel—. ¡Busca a los profetas paganos de tu padre y de tu madre! Pero Joram, rey de Israel, dijo: —¡No! ¿Acaso no ha sido el Señor quien nos trajo a los tres reyes aquí para que el rey de Moab nos derrote?


Eliseo estaba sentado en su casa con los ancianos de Israel cuando el rey mandó a un mensajero a llamarlo; pero antes de que llegara el mensajero, Eliseo dijo a los ancianos: «Un asesino ya mandó a un hombre a cortarme la cabeza. Cuando llegue, cierren la puerta y déjenlo afuera. Pronto oiremos los pasos de su amo detrás de él».


Mientras Eliseo decía esto, el mensajero llegó, y el rey dijo: —¡Todo este sufrimiento viene del Señor! ¿Por qué seguiré esperando al Señor?


»Ahora somos castigados por nuestra perversión y nuestra gran culpa; pero en realidad, el castigo que recibimos es mucho menor de lo que merecemos, porque tú, Dios nuestro, has permitido que algunos de nosotros sobreviviéramos como un remanente.


Si tan solo te declarara los secretos de la sabiduría, porque la verdadera sabiduría no es un asunto sencillo. ¡Escucha! ¡Sin duda Dios te está castigando mucho menos de lo que mereces!


para que te vuelvas en contra de Dios y digas estas cosas malvadas?


Algunos fueron necios; se rebelaron y sufrieron por sus pecados.


La gente arruina su vida por su propia necedad, y después se enoja con el Señor.


Pues tus hijos se han desmayado y yacen en las calles, tan indefensos como antílopes atrapados en una red. El Señor ha derramado su furia; Dios los ha reprendido.


Mi herida es profunda y grande mi dolor. Mi enfermedad es incurable, pero debo soportarla.


¿Por qué te quejas de tu castigo, de esta herida que no tiene cura? He tenido que castigarte porque tus pecados son muchos y tu culpa es grande.


¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan.


Cuando yo haga que su hostilidad se vuelva contra ellos y los lleve a la tierra de sus enemigos, entonces, por fin, su obstinado corazón será humillado y pagarán por sus pecados.


Pues la tierra tendrá que ser abandonada para que goce de sus años de descanso mientras quede desolada. Al fin el pueblo pagará por sus pecados, pues continuamente ha rechazado mis ordenanzas y despreciado mis decretos.


Seré paciente cuando el Señor me castigue, porque he pecado contra él. Pero después, él tomará mi caso y me hará justicia por todo lo que he sufrido a manos de mis enemigos. El Señor me llevará a la luz y veré su justicia.


y le dijo al Señor: —¿Por qué me tratas a mí, tu servidor, con tanta dureza? ¡Ten misericordia de mí! ¿Qué hice para merecer la carga de todo este pueblo?


Sin embargo, tan pronto como la mañana siguiente, toda la comunidad de Israel comenzó de nuevo a murmurar contra Moisés y Aarón diciendo: «¡Ustedes mataron al pueblo del Señor!».


Entonces el pueblo de Israel le dijo a Moisés: «¡Estamos perdidos! ¡Moriremos! ¡Estamos arruinados!


Todos sufrieron quemaduras debido a la descarga de calor y maldijeron el nombre de Dios, quien tenía control sobre todas estas plagas. No se arrepintieron de sus pecados ni se volvieron a Dios ni le dieron la gloria.


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