Josué 4:7 - Biblia Nueva Traducción Viviente7 Y ustedes podrán decirles: “Nos recuerdan que el río Jordán dejó de fluir cuando el arca del pacto del Señor cruzó por allí”. Esas piedras quedarán como un recordatorio en el pueblo de Israel para siempre». Ver CapítuloMás versionesBiblia Reina Valera 19607 les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se dividieron; y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre. Ver CapítuloBiblia Católica (Latinoamericana)7 Entonces les responderán: Las aguas del Jordán se separaron ante el Arca de la Alianza de Yavé cuando ésta atravesó el Jordán. Esas piedras serán para siempre un recuerdo para los israelitas'. Ver CapítuloLa Biblia Textual 3a Edicion7 les digáis: Las aguas del Jordán fueron divididas delante del Arca del Pacto de YHVH cuando cruzó el Jordán. Las aguas del Jordán fueron cortadas, y estas piedras serán por memorial a los hijos de Israel para siempre. Ver CapítuloBiblia Serafín de Ausejo 19757 les responderéis: 'Es que las aguas del Jordán se separaron ante el arca de la alianza de Yahveh; cuando ella atravesó el Jordán, las aguas del Jordán se separaron''. Así, pues, estas piedras servirán de memorial perdurable a los israelitas. Ver CapítuloBiblia Reina Valera Gómez (2023)7 Les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron partidas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se partieron; y estas piedras serán por memorial a los hijos de Israel para siempre. Ver CapítuloBiblia Traducción en Lenguaje Actual7 ustedes les dirán que, cuando los sacerdotes entraron al río con el cofre del pacto, las aguas del Jordán dejaron de correr. Así que estas piedras les recordarán siempre a los israelitas lo que Dios hizo aquí». Ver Capítulo |
Pero a los que escojan sus propios caminos y se deleiten en sus pecados detestables, no les aceptaré sus ofrendas. Cuando tales personas sacrifiquen un toro, será tan inaceptable como un sacrificio humano. Cuando sacrifiquen un cordero, será como si hubieran sacrificado un perro. Cuando traigan una ofrenda de grano, igual sería que ofrecieran sangre de cerdo. Cuando quemen incienso, será como si hubieran bendecido a un ídolo.
Esta lámina serviría de advertencia a los israelitas para que nadie que no fuera autorizado —nadie que no fuera descendiente de Aarón— entrara jamás a la presencia del Señor para quemar incienso. Si alguien lo hiciera, le sucedería lo mismo que a Coré y a sus seguidores. Entonces cumplieron las instrucciones que el Señor le dio a Moisés.