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Jeremías 50:16 - Biblia Nueva Traducción Viviente

16 Saquen de Babilonia a todos los sembradores; despidan a todos los segadores. Debido a la espada del enemigo, todos huirán a sus propias tierras.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

16 Destruid en Babilonia al que siembra, y al que mete hoz en tiempo de la siega; delante de la espada destructora cada uno volverá el rostro hacia su pueblo, cada uno huirá hacia su tierra.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

16 Saquen de Babilonia al sembrador y al segador que maneja la echona. Ante la espada destructora, que cada uno se vuelva a su pueblo y huya a su tierra.

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La Biblia Textual 3a Edicion

16 ¡Cortad de Babilonia al sembrador y al que empuña la hoz en la siega! ¡Huyen de la espada destructora, Cada uno a su gente y a su tierra natal!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

16 Exterminad de Babel al sembrador, al que maneja la hoz al tiempo de la siega. Ante la espada destructora cada uno vuelve a su pueblo, cada uno huye a su país.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

16 Talad de Babilonia al sembrador, y al que mete hoz en tiempo de la siega; delante de la espada opresora cada uno volverá el rostro hacia su pueblo, cada uno huirá hacia su tierra.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

16 ¡Que no quede en ese país nadie que siembre ni coseche! »Cuando Babilonia sea atacada, los que fueron llevados prisioneros huirán de allá y volverán a su país.

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Jeremías 50:16
7 Referencias Cruzadas  

En Babilonia todos correrán como gacelas perseguidas, como ovejas sin pastor. Intentarán encontrar a los suyos y huir a su propia tierra.


Él salió de su guarida como un león fuerte en busca de su presa, y la tierra quedará desolada por la espada del enemigo y por la ira feroz del Señor.


Tropiezan y caen unos sobre otros y se dicen entre sí: “Vamos, volvamos a nuestra gente, a la tierra donde nacimos. ¡Huyamos de la espada del enemigo!”.


Contigo destrozaré a pastores y rebaños, a campesinos y bueyes, a capitanes y a oficiales.


La habríamos ayudado si hubiéramos podido, pero ya nada se puede hacer por ella. Déjenla ir; abandónenla. Regresen ahora a su propio país. Pues su castigo llega hasta los cielos; es tan grande que no se puede medir.


¡Laméntense, ustedes, agricultores! ¡Giman, ustedes que cultivan vides! Lloren porque el trigo y la cebada —todos los cultivos del campo— están arruinados.


Por lo tanto, esto es lo que dice el Señor, el Señor Dios de los Ejércitos Celestiales: «Habrá llanto en todas las plazas públicas y lamentos en cada calle. Llamen a los campesinos para que lloren con ustedes y traigan a los que les pagan por lamentar.


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