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Isaías 19:24 - Biblia Nueva Traducción Viviente

24 En aquel día, Israel será el tercero, junto con Egipto y Asiria, una bendición en medio de la tierra.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

24 En aquel tiempo Israel será tercero con Egipto y con Asiria para bendición en medio de la tierra;

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Biblia Católica (Latinoamericana)

24 Por último, Israel se juntará con Egipto y Asiria, y esto será una bendición para el mundo entero.

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La Biblia Textual 3a Edicion

24 Aquel día Israel será tercero con Egipto y con Asiria, Para bendición en medio de la tierra,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

24 Aquel día, Israel será un tercero con Egipto y Asiria; y, en medio de la tierra, una bendición con la cual la bendecirá Yahveh Sebaot en estos términos: '¡Bendito sea Egipto, mi pueblo; Asiria, la obra de mis manos; e Israel, mi heredad!'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

24 En aquel tiempo, Israel será tercero con Egipto y con Asiria; será bendición en medio de la tierra;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

24 Israel, Egipto y Asiria vivirán en paz. Israel será una bendición para todos los pueblos de la tierra.

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Isaías 19:24
22 Referencias Cruzadas  

Haré de ti una gran nación; te bendeciré y te haré famoso, y serás una bendición para otros.


En aquel día, habrá una carretera que conecte Egipto con Asiria. Los egipcios y los asirios se moverán libremente entre los dos países, y ambos pueblos adorarán a Dios.


Pues el Señor de los Ejércitos Celestiales dirá: «Bendito sea Egipto, mi pueblo; bendita sea Asiria, la tierra que yo hice; bendito sea Israel, mi posesión más preciada».


En aquel día se tocará la gran trompeta y muchos de los que se morían en el destierro en Asiria y en Egipto regresarán a Jerusalén para adorar al Señor en su monte santo.


Esto dice el Señor Soberano: «Mira, les daré una señal a las naciones que no temen a Dios. Te traerán a tus hijos pequeños en sus brazos; traerán a tus hijas sobre los hombros.


Él dice: «Harás algo más que devolverme al pueblo de Israel. Yo te haré luz para los gentiles, y llevarás mi salvación a los confines de la tierra».


Si aún sobrevive una décima parte, un remanente, volverá a ser invadida y quemada. Pero así como el terebinto o el roble dejan un tocón cuando se cortan, también el tocón de Israel será una semilla santa.


A diferencia del pasado, los invasores no les quitarán sus casas ni les confiscarán sus viñedos. Pues mi pueblo vivirá tantos años como los árboles, y mis escogidos tendrán tiempo para disfrutar de lo adquirido con su arduo trabajo.


»Pero no los destruiré a todos —dice el Señor—. Tal como se encuentran uvas buenas en un racimo de uvas malas (y alguien dice: “¡No las tires todas; algunas de ellas están buenas!”), así mismo, no destruiré a todo Israel. Pues aún tengo verdaderos siervos allí.


Esto dice el Señor: «Yo le daré a Jerusalén un río de paz y de prosperidad. Las riquezas de las naciones fluirán hacia ella. Sus hijos se alimentarán de sus pechos; serán llevados en sus brazos y sostenidos en sus piernas.


Bendeciré a mi pueblo y a sus hogares alrededor de mi colina sagrada. En la temporada oportuna les enviaré las lluvias que necesiten; habrá lluvias de bendición.


Entre las demás naciones, Judá e Israel se convirtieron en símbolo de una nación maldita. ¡Pues ya no lo serán más! Ahora los rescataré y los haré símbolo y fuente de bendición. Así que no tengan miedo. ¡Sean fuertes y sigan con la reconstrucción del templo!


Él es una luz para revelar a Dios a las naciones, ¡y es la gloria de tu pueblo Israel!».


Lo hicieron con gusto porque se sienten en deuda con ellos. Dado que los gentiles recibieron las bendiciones espirituales de la Buena Noticia por parte de los creyentes de Jerusalén, sienten que lo menos que pueden hacer por ellos a cambio es ayudarlos económicamente.


Mediante Cristo Jesús, Dios bendijo a los gentiles con la misma bendición que le prometió a Abraham, a fin de que los creyentes pudiéramos recibir por medio de la fe al Espíritu Santo prometido.


»Alégrense con él, oh cielos, y que lo adoren todos los ángeles de Dios. Alégrense con su pueblo, oh gentiles, y que todos los ángeles se fortalezcan en él. Pues él vengará la sangre de sus hijos; cobrará venganza de sus enemigos. Dará su merecido a los que lo odian y limpiará la tierra de su pueblo».


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