Biblia Todo Logo
La Biblia Online
- Anuncios -





2 Samuel 14:4 - Biblia Nueva Traducción Viviente

4 Cuando la mujer de Tecoa se acercó al rey, se inclinó rostro en tierra con profundo respeto y exclamó: —¡Oh rey, ayúdeme!

Ver Capítulo Copiar


Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

4 Entró, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro, hizo reverencia, y dijo: ¡Socorro, oh rey!

Ver Capítulo Copiar

Biblia Católica (Latinoamericana)

4 La mujer de Tecoa fue donde el rey, se postró con el rostro en tierra y se puso a gritar: '¡Ayúdame, señor rey!'

Ver Capítulo Copiar

La Biblia Textual 3a Edicion

4 Y la mujer de Tecoa habló al rey, y cayendo en tierra sobre su rostro, se postró y dijo: ¡Ayúdame, oh rey!

Ver Capítulo Copiar

Biblia Serafín de Ausejo 1975

4 Se presentó, pues, la mujer de Tecoa al rey y se postró rostro en tierra ante él, al tiempo que exclamaba: 'Auxíliame, ¡oh rey!'.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

4 Entró, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro hizo reverencia, y dijo: Oh rey, salva.

Ver Capítulo Copiar

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

4 Cuando llegó ante David, se inclinó hasta el suelo en señal de respeto, y le dijo: —¡Ayúdeme usted, Su Majestad!

Ver Capítulo Copiar




2 Samuel 14:4
9 Referencias Cruzadas  

Al tercer día llegó un hombre del campamento del ejército de Saúl con sus ropas rasgadas y polvo sobre la cabeza en señal de duelo. El hombre cayó al suelo y se postró delante de David con profundo respeto.


Joab se inclinó rostro en tierra con profundo respeto y dijo: —Por fin sé que cuento con su favor, mi señor el rey, porque me ha concedido esta petición.


—¿Qué problema tienes? —preguntó el rey. —¡Ay de mí que soy viuda! —contestó ella—. Mi esposo está muerto y


Ahimaas le gritó al rey: —¡Todo está bien! Se inclinó delante del rey rostro en tierra y dijo: —Alabado sea el Señor su Dios, quien ha entregado a los rebeldes que se atrevieron a hacerle frente a mi señor el rey.


En cuanto se fue el niño, David salió de su escondite cerca del montón de piedras y se inclinó ante Jonatán tres veces, rostro en tierra. Mientras se abrazaban y se despedían, los dos lloraban, especialmente David.


Cuando Abigail vio a David, enseguida bajó de su burro y se inclinó ante él hasta el suelo.


Síguenos en:

Anuncios


Anuncios


¡Síguenos en WhatsApp! Síguenos