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2 Reyes 4:30 - Biblia Nueva Traducción Viviente

30 Pero la madre del niño dijo: «Tan cierto como que el Señor vive y que usted vive, yo no regresaré a mi casa a menos que usted venga conmigo». Así que Eliseo volvió con ella.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

30 Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

30 Pero la madre del niño le dijo: 'Por la vida de Yavé y por tu propia vida, que no te dejaré'. Entonces él se levantó y la siguió.

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La Biblia Textual 3a Edicion

30 Y dijo la madre del niño: ¡Vive YHVH y vive tu alma que no te dejaré! Y él se levantó y la siguió.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

30 Pero la madre del niño dijo: '¡Por vida de Yahveh y por tu vida, que no te dejaré!'. Levantóse entonces Eliseo y se fue tras ella.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

30 Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Él entonces se levantó y la siguió.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

30 Pero la madre del niño le dijo a Eliseo: —Juro por Dios y por la vida de usted, que no volveré a mi casa si no me acompaña. Entonces Eliseo se fue con ella.

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2 Reyes 4:30
8 Referencias Cruzadas  

—¿Cómo te llamas? —preguntó el hombre. —Jacob —contestó él.


Y Elías le dijo a Eliseo: —Quédate aquí, porque el Señor me dijo que fuera a Betel. Eliseo respondió: —Tan cierto como que el Señor vive y que tú vives, ¡nunca te dejaré! Así que descendieron juntos a Betel.


Entonces Elías le dijo a Eliseo: —Quédate aquí, porque el Señor me dijo que fuera a Jericó. Pero Eliseo le respondió de nuevo: —Tan cierto como que el Señor vive y que tú vives, ¡nunca te dejaré! Así que continuaron juntos a Jericó.


Entonces Elías le dijo a Eliseo: —Quédate aquí, porque el Señor me dijo que fuera al río Jordán. Pero una vez más, Eliseo respondió: —Tan cierto como que el Señor vive y que tú vives, ¡nunca te dejaré! Así que siguieron juntos.


—Por favor, ven con nosotros —le dijo uno de ellos. —Está bien, iré —contestó él.


«Señor, ¿se acuerda de mí? —preguntó Ana—. Soy aquella misma mujer que estuvo aquí hace varios años orando al Señor.


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