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2 Crónicas 7:2 - Biblia Nueva Traducción Viviente

2 Los sacerdotes no podían entrar en el templo del Señor porque la gloriosa presencia del Señor lo llenaba.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

2 Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

2 Los sacerdotes no podían entrar en la Casa de Yavé, porque su Gloria la llenaba.

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La Biblia Textual 3a Edicion

2 Y los sacerdotes no pudieron entrar en la Casa de YHVH, porque la gloria de YHVH había llenado la Casa de YHVH.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

2 Los sacerdotes no podían entrar en el templo de Yahveh, porque la gloria de Yahveh lo había llenado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

2 Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

2 y por eso los sacerdotes ya no pudieron entrar en él.

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2 Crónicas 7:2
7 Referencias Cruzadas  

Al salir los sacerdotes del Lugar Santo, una densa nube llenó el templo del Señor.


Los trompetistas y los cantores se unieron para alabar y dar gracias al Señor. Al son de trompetas, címbalos y otros instrumentos, elevaron sus voces y alabaron al Señor con las siguientes palabras: «¡Él es bueno! ¡Su fiel amor perdura para siempre!». En ese momento una densa nube llenó el templo del Señor.


Los sacerdotes no pudieron seguir con la celebración a causa de la nube, porque la gloriosa presencia del Señor llenaba el templo de Dios.


Amo tu santuario, Señor, el lugar donde habita tu gloriosa presencia.


Para los israelitas que estaban al pie del monte, la gloria del Señor, que estaba sobre la cima del monte, parecía como un fuego consumidor.


Entonces dije: «¡Todo se ha acabado para mí! Estoy condenado, porque soy un pecador. Tengo labios impuros, y vivo en medio de un pueblo de labios impuros; sin embargo, he visto al Rey, el Señor de los Ejércitos Celestiales».


El templo se llenó del humo de la gloria y el poder de Dios. Nadie podía entrar en el templo hasta que los siete ángeles terminaran de derramar las siete plagas.


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