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2 Corintios 8:3 - Biblia Nueva Traducción Viviente

3 Pues puedo dar fe de que dieron no solo lo que podían, sino aún mucho más. Y lo hicieron por voluntad propia.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

3 Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas,

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Biblia Católica (Latinoamericana)

3 Puedo atestiguar que lo hicieron según sus medios, e incluso por encima de sus medios; espontáneamente'

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La Biblia Textual 3a Edicion

3 Pues doy testimonio de que espontáneamente dieron° según su capacidad, y aun por encima de su capacidad;

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

3 Porque doy fe de que según sus recursos, e incluso por encima de ellos, por propia iniciativa,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

3 Porque de su voluntad han dado conforme a sus fuerzas, yo testifico, y aun más allá de sus fuerzas;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

3 Les aseguro que dieron todo lo que podían, y aun más de lo que podían. No lo hicieron por obligación, sino porque quisieron hacerlo,

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2 Corintios 8:3
22 Referencias Cruzadas  

El pueblo se alegró por las ofrendas, porque había dado libremente y de todo corazón al Señor, y el rey David se llenó de gozo.


Cuando vayas a la guerra, tu pueblo te servirá por voluntad propia. Estás envuelto en vestiduras santas, y tu fuerza se renovará cada día como el rocío de la mañana.


Así, todos los del pueblo de Israel —cada hombre y cada mujer con deseos de colaborar en la obra que el Señor les había dado por medio de Moisés— presentaron sus ofrendas con generosidad al Señor.


junten una ofrenda sagrada para el Señor. Que todas las personas de corazón generoso presenten al Señor las siguientes ofrendas: oro, plata y bronce;


Ella hizo lo que pudo y ungió mi cuerpo en preparación para el entierro.


Así que los creyentes de Antioquía decidieron enviar una ayuda a los hermanos de Judea, y cada uno dio lo que podía.


Yo sé que ellos tienen un gran entusiasmo por Dios, pero es un fervor mal encauzado.


El primer día de cada semana, cada uno debería separar una parte del dinero que ha ganado. No esperen hasta que yo llegue para luego tratar de reunirlo todo de golpe.


Si lo hiciera por mi propia iniciativa, merecería que me paguen; pero no tengo opción, porque Dios me ha encomendado este deber sagrado.


¿Dónde ha ido a parar el espíritu de alegría y de gratitud que antes tenían? Estoy seguro de que ustedes se hubieran arrancado los propios ojos para dármelos de haber sido posible.


Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada.


Puedo asegurarles que él ora intensamente por ustedes y también por los creyentes en Laodicea y en Hierápolis.


Los amamos tanto que no solo les presentamos la Buena Noticia de Dios, sino que también les abrimos nuestra propia vida.


pero no quise hacer nada sin tu consentimiento. Preferí que ayudaras de buena gana y no por obligación.


¿Has recibido el don de hablar en público? Entonces, habla como si Dios mismo estuviera hablando por medio de ti. ¿Has recibido el don de ayudar a otros? Ayúdalos con toda la fuerza y la energía que Dios te da. Así, cada cosa que hagan traerá gloria a Dios por medio de Jesucristo. ¡A él sea toda la gloria y todo el poder por siempre y para siempre! Amén.


cuiden del rebaño que Dios les ha encomendado. Háganlo con gusto, no de mala gana ni por el beneficio personal que puedan obtener de ello, sino porque están deseosos de servir a Dios.


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