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1 Tesalonicenses 2:11 - Biblia Nueva Traducción Viviente

11 Y saben que tratamos a cada uno como un padre trata a sus propios hijos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

11 así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros,

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Biblia Católica (Latinoamericana)

11 A cada uno lo seguimos como un padre a su hijo;'

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La Biblia Textual 3a Edicion

11 así como sabéis de qué modo tratamos a cada uno de vosotros; como un padre a sus propios hijos

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

11 Como bien sabéis, tratábamos con vosotros uno a uno, como un padre con sus hijos,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

11 así como sabéis de qué manera exhortábamos y confortábamos a cada uno de vosotros, como el padre a sus hijos,

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

11 Saben que a cada uno de ustedes lo hemos tratado como trata un padre a sus hijos. Los animamos, los consolamos,

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1 Tesalonicenses 2:11
40 Referencias Cruzadas  

David siguió diciendo: «Sé fuerte y valiente y haz el trabajo. No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor Dios, mi Dios, está contigo. Él no te fallará ni te abandonará. Él se asegurará de que todo el trabajo relacionado con el templo del Señor se termine correctamente.


»Y tú, Salomón, hijo mío, aprende a conocer íntimamente al Dios de tus antepasados. Adóralo y sírvelo de todo corazón y con una mente dispuesta. Pues el Señor ve cada corazón y conoce todo plan y pensamiento. Si lo buscas, lo encontrarás; pero si te apartas de él, te rechazará para siempre.


Vengan, hijos míos, y escúchenme, y les enseñaré a temer al Señor.


Hijo mío, si los pecadores quieren engatusarte, ¡dales la espalda!


¡Hijo mío, no vayas con ellos! Mantente alejado de sus caminos.


Hijo mío, presta atención a lo que digo y atesora mis mandatos.


Hijo mío, nunca olvides las cosas que te he enseñado; guarda mis mandatos en tu corazón.


Hijo mío, si has salido fiador por la deuda de un amigo o has aceptado garantizar la deuda de un extraño,


Hijo mío, sigue mi consejo; atesora siempre mis mandatos.


Por eso, hijos míos, escúchenme y presten atención a mis palabras.


Preséntalo al sacerdote Eleazar ante toda la comunidad y públicamente encárgale que dirija al pueblo.


Tengo cinco hermanos y quiero advertirles que no terminen en este lugar de tormento”.


Mientras estuvo allí, animó a los creyentes en cada pueblo que atravesó. Luego descendió a Grecia,


Con la autoridad del Señor digo lo siguiente: ya no vivan como los que no conocen a Dios, porque ellos están irremediablemente confundidos.


Por lo tanto, encarga a Josué y dale ánimo y fuerzas, porque él guiará al pueblo en el cruce del Jordán. Les dará como posesión toda la tierra que ahora ves frente a ti”.


Luego el Señor le dijo a Moisés: «Ha llegado la hora de tu muerte. Llama a Josué y preséntate con él en el tabernáculo para entregarle mi encargo a Josué allí». Entonces Moisés y Josué fueron y se presentaron en el tabernáculo.


Como apóstoles de Cristo, sin duda teníamos el derecho de hacerles ciertas exigencias; sin embargo, fuimos como niños entre ustedes. O bien, fuimos como una madre que alimenta y cuida a sus propios hijos.


Finalmente, amados hermanos, les rogamos en el nombre del Señor Jesús que vivan de una manera que le agrada a Dios, tal como les enseñamos. Ustedes ya viven de esta manera, y los animamos a que lo sigan haciendo aún más.


Nunca hagan daño ni engañen a otro creyente en este asunto, teniendo relaciones sexuales con su esposa, porque el Señor toma venganza de todos esos pecados, como ya les hemos advertido solemnemente.


Así que aliéntense y edifíquense unos a otros, tal como ya lo hacen.


Hermanos, les rogamos que amonesten a los perezosos. Alienten a los tímidos. Cuiden con ternura a los débiles. Sean pacientes con todos.


¿No se acuerdan de que les mencioné todo esto cuando estuve con ustedes?


Les ordenamos a tales personas y les rogamos en el nombre del Señor Jesucristo que se tranquilicen y que trabajen para ganarse la vida.


Te ordeno solemnemente, en presencia de Dios y de Cristo Jesús y de los ángeles altísimos, que obedezcas estas instrucciones sin tomar partido ni mostrar favoritismo por nadie.


Dale estas instrucciones a la iglesia, para que nadie quede expuesto a la crítica.


Te encargo delante de Dios, quien da vida a todos, y delante de Cristo Jesús, quien dio un buen testimonio frente a Poncio Pilato,


Enséñales a los ricos de este mundo que no sean orgullosos ni que confíen en su dinero, el cual es tan inestable. Deberían depositar su confianza en Dios, quien nos da en abundancia todo lo que necesitamos para que lo disfrutemos.


El hecho de que tengan amos creyentes no es excusa para ser irrespetuosos. Al contrario, esos esclavos deberían servir a sus amos con mucho más esmero, porque ese esfuerzo beneficia a otros muy amados creyentes. Timoteo, enseña estas cosas y anima a todos a que las obedezcan.


Debes enseñar estas cosas y alentar a los creyentes a que las hagan. Tienes la autoridad para corregirlos cuando sea necesario, así que no permitas que nadie ignore lo que dices.


Del mismo modo, anima a los hombres jóvenes a vivir sabiamente.


Los esclavos siempre deben obedecer a sus amos y hacer todo lo posible por agradarlos. No deben ser respondones


Les ruego, amados hermanos, que hagan caso a lo que les escribí en esta breve exhortación.


No hay nada que me cause más alegría que oír que mis hijos siguen la verdad.


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