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1 Reyes 22:30 - Biblia Nueva Traducción Viviente

30 El rey de Israel dijo a Josafat: «Cuando entremos en la batalla, yo me disfrazaré para que nadie me reconozca, pero tú ponte tus vestiduras reales». Así que el rey de Israel se disfrazó, y ambos entraron en la batalla.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

30 Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré, y entraré en la batalla; y tú ponte tus vestidos. Y el rey de Israel se disfrazó, y entró en la batalla.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

30 El rey de Israel dijo a Josafat: 'Me voy a disfrazar para entrar en combate, pero tú lleva tu mismo traje'. Y el rey de Israel se disfrazó para ir a combatir.

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La Biblia Textual 3a Edicion

30 Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré para entrar en la batalla; pero tú ponte tus atavíos reales. Y el rey de Israel se disfrazó y entró en la batalla.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

30 El rey de Israel dijo a Josafat: 'Yo voy a disfrazarme para entrar en combate; pero tú ponte tus vestiduras'. Y, en efecto, el rey de Israel se disfrazó y entró en combate.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

30 Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré, y entraré en la batalla; y tú ponte tus vestiduras. Y el rey de Israel se disfrazó y entró en la batalla.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

30 Ahab le dijo a Josafat: «Yo me voy a disfrazar para ir a la batalla, pero tú puedes usar tu propia ropa». Así que el rey de Israel se disfrazó y fue a luchar.

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1 Reyes 22:30
10 Referencias Cruzadas  

Así que mandó llamar a una mujer de Tecoa que tenía fama de ser muy sabia. Le dijo: «Finge que estás de duelo; ponte ropa de luto y no uses lociones. Actúa como una mujer que ha estado de duelo por mucho tiempo.


Por eso Jeroboam le dijo a su esposa: «Disfrázate para que nadie se dé cuenta de que eres mi esposa y ve a ver al profeta Ahías en Silo, el hombre que me dijo que yo sería rey.


El profeta se puso una venda en los ojos para que no lo reconocieran y se quedó junto al camino, esperando al rey.


El rey Acab de Israel y Josafat, rey de Judá, vestidos con sus vestiduras reales, estaban sentados en sus respectivos tronos en el campo de trillar que está cerca de la puerta de Samaria. Todos los profetas de Acab profetizaban allí, delante de ellos.


El rey de Israel dijo a Josafat: «Cuando entremos en la batalla, yo me disfrazaré para que nadie me reconozca, pero tú ponte tus vestiduras reales». Así que el rey de Israel se disfrazó, y ambos entraron en la batalla.


Sin embargo, Josías se negó a escuchar a Necao, a quien Dios realmente le había hablado, y no quiso regresar. En cambio, se disfrazó y dirigió al ejército en la batalla, en la llanura de Meguido.


Los vecinos se mienten unos a otros: se halagan con la lengua y se engañan con el corazón.


No hay sabiduría humana ni entendimiento ni proyecto que puedan hacerle frente al Señor.


¿Puede alguien esconderse de mí en algún lugar secreto? ¿Acaso no estoy en todas partes en los cielos y en la tierra?», dice el Señor.


Entonces Saúl se disfrazó con ropa común en lugar de ponerse las vestiduras reales y fue a la casa de la mujer por la noche, acompañado de dos de sus hombres. —Tengo que hablar con un hombre que ha muerto —le dijo—. ¿Puedes invocar a su espíritu para mí?


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