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1 Corintios 11:25 - Biblia Nueva Traducción Viviente

25 De la misma manera, tomó en sus manos la copa de vino después de la cena, y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto entre Dios y su pueblo, un acuerdo confirmado con mi sangre. Hagan esto en memoria de mí todas las veces que la beban».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

25 De igual manera, tomando la copa, después de haber cenado, dijo: 'Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Todas las veces que la beban háganlo en memoria mía.

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La Biblia Textual 3a Edicion

25 Asimismo, tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto° en mi sangre.° Haced° esto, todas las veces que la bebáis, en memoria de mí.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

25 Lo mismo hizo con la copa, después de haber cenado, diciendo: 'Esta copa es la nueva alianza en mi sangre. Cada vez que bebáis, haced esto en mi memoria.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo testamento en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

25 Después de cenar, Jesús tomó en sus manos la copa y dijo: «Esta copa de vino es mi sangre. Con ella, Dios hace un nuevo compromiso con ustedes. Cada vez que beban de esta copa, acuérdense de mí.»

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1 Corintios 11:25
11 Referencias Cruzadas  

Moisés dejó escurrir la mitad de la sangre de estos animales en unos tazones; la otra mitad la salpicó sobre el altar.


Entonces Moisés tomó la sangre de los tazones y la salpicó sobre el pueblo, mientras declaraba: «Esta sangre confirma el pacto que el Señor ha hecho con ustedes al darles estas instrucciones».


»Se acerca el día —dice el Señor—, en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y de Judá.


Después de la cena, tomó en sus manos otra copa de vino y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto entre Dios y su pueblo, un acuerdo confirmado con mi sangre, la cual es derramada como sacrificio por ustedes.


Cuando bendecimos la copa en la Mesa del Señor, ¿no participamos en la sangre de Cristo? Y, cuando partimos el pan, ¿no participamos en el cuerpo de Cristo?


y dio gracias a Dios por ese pan. Luego lo partió en trozos y dijo: «Esto es mi cuerpo, el cual es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria de mí».


Pero la mente de ellos se endureció y, hasta el día de hoy, cada vez que se lee el antiguo pacto, el mismo velo les cubre la mente para que no puedan entender la verdad. Este velo puede quitarse solamente al creer en Cristo.


Él nos capacitó para que seamos ministros de su nuevo pacto. Este no es un pacto de leyes escritas, sino del Espíritu. El antiguo pacto escrito termina en muerte; pero, de acuerdo con el nuevo pacto, el Espíritu da vida.


Y ahora, que el Dios de paz —quien levantó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, y que ratificó un pacto eterno con su sangre—


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