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Isaías 5:27 - Biblia Católica (Latinoamericana)

27 Nadie de los suyos se debilita o se cansa, ni se queda dormido o se pone a cabecear, ninguno se suelta los cordones de su zapato.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

27 No habrá entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormirá, ni le tomará sueño; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus sandalias.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

27 No se cansarán, ni tropezarán. No se detendrán para descansar ni para dormir. Nadie tendrá flojo el cinturón ni rotas las correas de ninguna sandalia.

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La Biblia Textual 3a Edicion

27 Nadie se cansa ni tropieza, Ninguno se acuesta ni se adormece, No se le afloja el cinto de sus lomos Ni se le rompe la correa de la sandalia.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

27 en él no hay cansado, no hay vacilante, nadie se adormece, nadie se duerme, nadie se desabrocha el cinturón de la cintura, nadie se desata el cordón de su calzado.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

27 Ninguno se cansará ni tropezará entre ellos; ninguno se adormecerá ni dormirá; tampoco se desatará el cinto de sus lomos, ni se romperá la correa de sus zapatos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

27 Son fuertes y no se cansan; están siempre alertas y listos para la guerra.

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Isaías 5:27
14 Referencias Cruzadas  

Tú sabes muy bien lo que me hizo Joab, hijo de Seruya, quien dio muerte a dos jefes del ejército de Israel, Abner, hijo de Ner, y Amasa, hijo de Yeter. Derramó en tiempo de paz la sangre de guerra; esa sangre de guerra ha rebotado en el cinturón puesto alrededor de mis riñones y en las sandalias que llevo en los pies.


El desabrocha el cinturón de los reyes, y pone en sus caderas el taparrabos del cautivo.


Extiende el desprecio sobre los nobles y a los fuertes se les caen sus armas.


Es un Dios que me reviste de fuerza, un Dios que allana mis caminos.


Reina el Señor, vestido de grandeza, el Señor se revistió de poder, lo ciñó a su cintura, el mundo está ahora firme e inamovible.


Avanzarás entonces con confianza, sin miedo a tropezarte.


Tendrá como cinturón la justicia, y la lealtad será el ceñidor de sus caderas.


Así habla Yavé a Ciro, su ungido: 'Yo te he llevado de la mano para doblegar a las naciones y desarmar a los reyes. Hice que las puertas se abrieran ante ti y no volvieran a cerrarse.


Yo soy Yavé, y no hay otro igual, fuera de mí no hay ningún otro Dios. Sin que me conocieras estuve contigo,


e inmediatamente cambió de color: estaba espantado, todo su cuerpo y todos sus miembros temblaban.


Además de la piel que llevaba colgada de la cintura, Juan no tenía más que un manto hecho de pelo de camello. Su comida eran langostas y miel silvestre.


Por fuera la espada hará estragos y dentro reinará el espanto. Caerán sobre el joven y la doncella, el niño de pecho y el viejo encanecido.


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