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Isaías 5:18 - Biblia Católica (Latinoamericana)

18 Desgraciados de aquellos que arrastran su maldad con la cuerda de sus engaños, y arrastran el pecado como los tiros de un carro.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

18 ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

18 ¡Qué aflicción para los que arrastran sus pecados con sogas hechas de mentiras, que arrastran detrás de sí la maldad como si fuera una carreta!

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La Biblia Textual 3a Edicion

18 ¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de bueyes, Y el pecado con sogas de carretas!°

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

18 ¡Ay de quienes arrastran la culpa con cuerdas de falsedad, y el pecado como con sogas de carreta!

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

18 ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta,

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

18 »¡Qué mal les va a ir a ustedes! ¡El pecado los tiene atrapados!

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Isaías 5:18
23 Referencias Cruzadas  

Dice en su corazón: 'Dios lo ha olvidado, tiene su cara tapada, no ve nada'.


Dijo en su corazón el insensato: '¡Mentira, Dios no existe!' Son gente pervertida que hacen cosas infames; ya no hay quien haga el bien.


Se mira con tan buen concepto, que se niega a admitir su culpa.


El crimen se volvió su pan, y la violencia, el vino de que tienen sed.


Ustedes dicen: 'Hemos hecho un contrato con la Muerte, y con el lugar de los muertos hemos firmado un acuerdo. El vendaval destructor pasará y no nos llevará, pues nos refugiaremos en ilusiones y nos esconderemos tras mamparas.


El país está repleto de adúlteros; y porque los he maldecido, el país está de duelo y se han secado los oasis del desierto. Corren para hacer el mal y se empeñan en actuar injustamente.


Luego vi cosas horrorosas en los profetas de Jerusalén: adulterio, apego a la mentira. Apoyan a los perversos de tal manera, que nadie se arrepiente de su maldad. Para mí son todos ellos como Sodoma, y los habitantes son como los de Gomorra.


¿O puede un hombre ocultarse en un escondite sin que yo lo vea?, dice Yavé. El cielo y la tierra, ¿no los lleno yo?, dice Yavé.


y cada vez que Judí acababa de leer tres o cuatro columnas, él recortaba las hojas con su cortaplumas y las arrojaba al fuego del brasero, hasta que todo el rollo se quemó.


Los profetas anuncian mentiras, los sacerdotes buscan el dinero y todo esto le gusta a mi pueblo. ¿Qué harán ustedes, cuando llegue el fin?


Porque desanimaron con mentiras al hombre bueno, siendo que yo no quería que se desanimara. Y le dieron seguridad al malvado, quien no renunció a su mal comportamiento para recuperar la vida.


Ese día andaré con antorchas, registrando Jerusalén para castigar a esos hombres que se quedan sentados en sus basuras y piensan: '¡Total, Yavé no hace ni bien ni mal!'


Serán expulsados de las comunidades judías; más aún, se acerca el tiempo en que cualquiera que los mate pensará que está sirviendo a Dios.


Yo mismo, al principio, consideré que era mi deber usar todos los medios para combatir el nombre de Jesús el Nazareno.


Entonces Micá pensó: 'Ahora sé que Yavé me favorecerá porque tengo como sacerdote a un levita'.


Ese hombre, Micá, se hizo un pequeño santuario doméstico. Tenía un efod, terafim, y luego consagró a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote.


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