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Ezequiel 22:18 - Biblia Católica (Latinoamericana)

18 Hijo de hombre, la gente de Israel se ha convertido para mí en un metal impuro. Son como el cobre, el estaño, el hierro o el plomo, a los que hay que pasar por el fuego porque son metales impuros.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

18 Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha convertido en escoria; todos ellos son bronce y estaño y hierro y plomo en medio del horno; y en escorias de plata se convirtieron.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

18 «Hijo de hombre, los israelitas son la escoria inservible que queda después de fundir la plata. Son los desechos que sobran: una mezcla inútil de cobre, estaño, hierro y plomo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

18 Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha convertido en escoria. En medio del crisol todos ellos se han convertido en bronce, estaño, hierro y plomo: ¡plata falseada!

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

18 'Hijo de hombre, la casa de Israel es para mí escoria; todos ellos son cobre, estaño, hierro y plomo dentro del horno; son escoria.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

18 Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha vuelto en escoria; todos ellos son bronce y estaño y hierro y plomo en medio del horno; y en escorias de plata se volvieron.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

18 «Para mí, los israelitas son como la basura que queda en el horno después de fundir diferentes metales.

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Ezequiel 22:18
14 Referencias Cruzadas  

Los malos del país son para ti la escoria, por eso yo amo tus testimonios.


Hay crisol para la plata, y horno para el oro; Yavé es el que sondea los corazones.


Quita las escorias de la plata, el orfebre sacará de allí un vaso;'


Tu plata se ha convertido en basura, tu vino está mezclado con agua.


Volveré mi mano contra ti y quemaré tus impurezas con la cal, hasta quitarte todo lo sucio que tengas.


Les entrará tanto miedo que huirán sin que nadie los detenga, y sus jefes, espantados, dejarán tirado el estandarte. Esta es palabra de Yavé, cuyo fuego arde en Sión y su horno está en Jerusalén.


Esto sí, te he puesto en el fuego, igual que la plata, y te he probado en el horno de la desgracia.


Yo sabía que eres porfiado, que tu cuello es como una barra de hierro y que tienes la frente como de bronce.


Se me dirigió esta palabra de Yavé:


Por eso, esto dice Yavé: Los reuniré en Jerusalén como se hace con el metal impuro.


Así, como se junta la plata, el cobre, el hierro, el plomo y el estaño en un horno para fundirlos a fuerza de calor, así los juntaré en mi cólera para que se fundan:


Aquel que no se postre en tierra ni la adore, será echado inmediatamente a un horno ardiente'.


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